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Mark Zuckerberg, Lady Gaga y Sergey Brin (cofundador de Google) tienen algo en común: los tres pasaron por un centro de juventud con talento en la Universidad Johns Hopkins  (Estados Unidos), abierto a adolescentes que sacan notas excepcionalmente altas. El centro es parte del proyecto Estudio de la Juventud Matemáticamente Precoz (SMPY, por sus siglas en inglés), creado en 1971, al mismo tiempo que una escuela para superdotados. En 45 años, los investigadores siguieron a 5.000 personas, muchas de las cuales son ahora científicos reconocidos. Decenas de estudios revelan claves para detectar y desarrollar el talento infantil en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, entre otros campos.


En una publicación de la revista Nature, citada por El País, Camilla Belbow, codirectora del SMPY, da pautas para que los padres ‘expriman’ al máximo el potencial de sus hijos.

Que haga lo que le gusta
Lo primero es darse cuenta de que su hijo tiene intereses fuertes y se debe reforzar las tareas que están en consonancia con su talento. “Si se le da bien escribir, no le inscriba a piano”, cita como ejemplo.
Sí a las ‘pijamadas’


El objetivo es permitir que el niño explore y esto varía en función de la edad. A los más chicos se los debe incentivar a dar paseos por la naturaleza y jugar con diferentes texturas (plastilina, tierra, etc). Cuando son grandes pueden ir a dormir a la casa de sus amigos,  les sorprenderá ver que otras familias desayunan diferente o que tienen otros valores familiares. En la adolescencia nada les abrirá tanto la mente como viajar.

Dejar que esté triste
De vez en cuando, debe dejar que los niños estén tristes y aprendan a lidiar con sus sentimientos. Esto los ayuda a tener un mayor conocimiento de las emociones y trabajar la empatía y la autoestima. 

Minimizar lo malo
Si pierde un partido de fútbol, alaba su esfuerzo y minimiza el resultado del partido. Eso le enseñará que esforzarse está bien y a la larga lo ayudará a cosechar más éxitos. Por otra parte, ayúdalo a restarle importancia a las etiquetas. Muchos superdotados sufrieron acoso escolar y escondieron su talento para evitar ser víctimas del bullying. 

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