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‘Color esperanza’, la canción de Diego Torres interpretada por las voces más destacadas de la música latina, era el preludio a una entrevista diferente. La radio otra vez hizo de las suyas para surcar cielos y esquivar vientos. Solo la magia de la radio logró conectar a Pilar Sordo, desde Chile, y vencer al aislamiento para llegar a todas las casas. Un regalo adelantado por el día de la madre, un agasajo más que merecido para las luchadoras que, en esta pandemia, se han fortalecido como el referente del hogar.

Pilar Sordo, se muestra serena y confiada en la entrevista. Sabe de lo que habla y, sobre todo, sabe para quién habla. Se dirige a las madres, a las mujeres, a las trabajadoras. Habla de miedos y esperanzas, del presente que se vive y de la manera para recobrar la normalidad.

La pandemia ha removido muchos componentes de la sociedad actual. La mascarilla (barbijo) es un símbolo maravilloso de que nos tenemos que callar, propone la sicóloga y conferencista. “¿Cuántas estupideces habremos dicho los seres humanos como para que el universo nos tape la boca?”, se pregunta. La pausa obligada por el aislamiento permite un viaje al interior, no solo de las casas, sino para conectarse con uno mismo.

“Hay dos enfermedades que nos hacen mucho daño, el exceso de futuro y el exceso de pasado”. La pandemia ha cambiado la forma de ver las cosas, la forma de percibir la vida. Al igual que observa en la mascarilla un símbolo para alentar la escucha, también la contempla como una oportunidad para volver a confiar. “No nos estábamos mirando a los ojos hace mucho tiempo, y ahora, nos dejaron solo la mirada para volver a confiar”.

El exceso de pasado despierta la melancolía y la tristeza. Por el contrario, el exceso de futuro alimenta la angustia. Ambas son un aliciente para las enfermedades. “Mantenerse en contacto con la respiración”, recomienda Sordo, “nos conecta con el presente”. También sugiere hacer las cosas de manera más lenta, sin apremios, “la eficiencia no es amiga de la conciencia” remarca.

Día de la madre

¡Qué Semana! adelantó el agasajo a las madres con la participación de Sordo. Desde la sintonía de EL DEBER Radio, la escritora compartió una charla agradable y felicitó a todas las madres ante la proximidad de la celebración. También compartió su mirada sobre el tiempo de confinamiento que se vive y cómo se debe afrontar los desafíos que implica.

“Ser mamá implica una labor educativa, una misión donde tengo que transformar a ese ser que la vida me entregó en la mejor persona posible”. La tarea es compleja. Ser madre requiere cinco cualidades para acompañar el desarrollo de los hijos: “Ternura, firmeza, fuerza de voluntad, paciencia y sentido del humor”, puntualiza Sordo. 

La relación con los hijos se afianza en el diálogo, “al hablar de emociones genera la cercanía con los adolescentes”. La maternidad consiste en acompañar más que en ayudar. Transforma las respuestas en preguntas para que “explore el mundo interior. Se abrirá con sus miedos y alegrías en un proceso de autoconocimiento que forja el amor propio”.

Las cifras de violencia intrafamiliar han aumentado durante la cuarentena. No sólo es violencia contra la mujer “también los abuelos y los niños son víctimas”. 

Sordo recomienda estar atentos y acudir a las redes o teléfonos de contención para poder “hablar y romper el círculo de violencia”. Una vez que se sale del núcleo de violencia es posible pensar en la sanación. La sicóloga insiste en “aprovechar la pandemia para que las mujeres trabajen el amor propio”, una oportunidad para afrontar los desafíos y fortalecerse.

Los desafíos de la pandemia

Tras más de dos meses de cuarentena, el miedo a salir y contagiarse logra paralizar a las personas. “Al principio se pidió un viaje adentro, al interior de uno mismo, esa casa que miramos poco. Nos costó entrar, adaptarnos. Ahora viene el miedo a salir, ¿hacia dónde uno sale?”. La pandemia resquebraja gran parte de la esencia latina. “Somos intrínsecamente afectivos”, describe Sordo y puntualiza que “nos cuesta acatar las reglas”. 

La adecuación ante las formas de distanciamiento físico despierta la angustia. “La salida, continúa Sordo, es otro proceso tan desafiante como lo fue el entrar”.

Como aprendizaje, Pilar Sordo recomienda reponer el “sentido de comunidad genuino, que de verdad nos sintamos una tribu”. Y ratifica su apuesta por una comunidad más humana que “deje de hablar de tolerancia para hablar de aceptación; deje de hablar de solidaridad, para hablar de justicia y equidad”.