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Cuando México registra 830.000 casos positivos de coronavirus, con 85.000 fallecidos, siendo el cuarto país con más infectados del mundo, detrás de EEUU, Brasil e India, surge una controversia que ha generado una discusión entre la opinión pública de dicha nación. Se trata de la repatriación del penacho de Moctezuma, el tocado de plumas de quetzal y oro que le regaló el último emperador azteca al conquistador español Hernán Cortés en 1521.

Este hecho generó muchos comentarios en México, de políticos, autoridades nacionales, arqueólogos y de la gente en general. Unos están de acuerdo en que se lleve a su lugar de origen dicha pieza, otros no lo aprueban porque al ser un objeto antiguo y delicado, corre el riesgo de deteriorarse en el traslado. Mientras que algunos dicen que es un gasto innecesario y lo que pretende el gobierno de ese país es crear un falso debate de nacionalismo, generar un hecho para distraer la atención cuando el Covid-19 los golpea con más fuerza.

Por ello fue que algunas personas llegaron a burlarse o tomaron con humor este hecho. Se publicaron en las redes sociales memes en los que se muestra al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador con el penacho de Moctezuma, como si fuese el último emperador azteca.



Una de las que compartió esa imagen en su cuenta de Twitter fue la politóloga mexicana Denise Dresser , que frente a las criticas expresó que si se van a ofender, que se ofendan por lo que realmente importa, haciendo referencia a la foto del mandatario López Obrador con el tocado en la cabeza. También señala que este hecho, de traer el penacho, es un acto distractor, en plena pandemia, tratando de que se convierta en un tema de discusión nacional.

Por su parte el presentador de televisión Ernesto Ledesma, con indignación cuestiono a Dresser:   "luego te quejas y te preguntas por qué te has ganado la repulsa, en su literalidad de millones de mexicanos".

La socióloga María del Carmen Fernández se cuestiona: qué gana el país (México) con traer desde Europa el penacho de Moctezuma, en época de crisis de salud, con notable carencia de recursos económicos? Y ella misma se responde: "nada, no se gana nada. Lo que se está haciendo es gastar plata innecesariamente, llevando equipos de avanzadas, especialistas y opinólogos a Austria para que traigan las plumas de Moctezuma, que además corren el riesgo de dañarse en el viaje. El gobierno quiere generar un sentimiento nacionalista inexistente y de paso que el pueblo se olvide por un momento de lo que está viviendo".



Para saber sobre el penacho

En 1521, cuando el conquistador Hernán Cortés toma preso al emperador Moctezuma, en Tenochtitlán, México, recibe de regalo un tocado de plumas de quetzal verde con piezas de oro y jade, símbolo de su realeza. Dicha pieza fue guardada y con el tiempo desapareció. En el siglo XIX aparece en Alemania y al comienzo de la Segunda Guerra Mundial dicho objeto es llevado a Viena, donde es depositado en el Museo de Etnografía de Austria, para que lo cuiden y lo protejan de cualquier daño.

Desde entonces ha permanecido en la capital austriaca bien cuidado, con temperatura y luz adecuada para su conservación, junto a otras piezas precolombinas americanas, siendo el famoso penacho de Moctezuma una de las más admiradas del museo.

El próximo año México recordará el bicentenario de su independencia de España. Como parte de los festejos el presidente de dicho país, Andrés Manuel López Obrador, propuso que las piezas arqueológicas de culturas mexicanas y que se encuentren en el exterior regresen a sus lugares de origen para ser expuestas y que su pueblo las pueda admirar de cerca.

Por ello es que el Ministerio de Cultura de México pidió a museos británicos, franceses, españoles, austriacos, italianos y estadounidenses devuelvan los objetos pertenecientes a al alguna cultura precolombina para su exposición como parte de los festejos del bicentenario de su independencia.

Beatriz Gutiérrez Muller, escritora, periodista e investigadora, y esposa del actual presidente Andrés Manuel López Obrador, encabezó una delegación que viajó a Europa para reunirse con autoridades culturales de Austria, Francia e Italia, a quienes solicitó formalmente la devolución de piezas de origen mexicano que se encuentran en sus museos.

En Viena tuvo una reunión en la Biblioteca Nacional de Austria con autoridades culturales de dicho país, en donde entre otros temas, trataron el asunto del penacho de Moctezuma y su regreso a México.

Los austriacos manifestaron que podrían devolver el tocado del emperador azteca, pero hicieron un clara y fuerte advertencia, que dicho objeto corre el riesgo de deteriorarse por completo en el viaje. Explicaron que el tocado tiene  casi 500 años de antigüedad, y al haber sido elaborado con piezas naturales, como son las plumas del ave de quetzal, ha sufrido los embates del tiempo, a pesar de que ha sido bien cuidado.

El penacho se encuentra en exhibición en la segunda planta del Museo de Etnografía de Viena, y no pudo ser llevado a un espacio más amplio en el primer piso del edificio porque si lo movían se dañaba, manifestaron expertos en antigüedades. El viaje a México significaría sacarlo de su actual estante, ponerlo en una caja, llevarlo al aeropuerto y subirlo a un avión, viajar por lo menos por 12 horas y trasladarlo al lugar donde lo van a exhibir en Ciudad de México.

El curador del Museo de Etnografía de Viena, Gerard van Bussel dijo que las condiciones técnicas no están dadas ni siquiera para trasladar el tocado de una sala a otra, peor hacer un viaje tan largo como es a México. Por ello cree que ni en 10 años más se podrá mover dicha pieza, pues aún no existe una forma de conservarlo en un traslado.

Expresó que su museo puede entregar el penacho de plumas, pero no se responsabiliza de su posible deterioro. Cree que es demasiado el riesgo que se correría y se perdería una pieza de gran valor histórico que ha vencido el paso de casi cinco siglos.



El famoso tocado que perteneció al emperador azteca Moctezuma mide 116 centímetros de alto por 175 de diámetro y pesa un poco menos de un kilo. Está elaborado con 222 plumas verdes de quetzal, una ave que vive en Centroamérica. Lleva piezas de oro y aunque le pusieron un precio de 50 millones de dólares su valor histórico es inmenso.