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Quién no ha experimentado alguna vez esa molesta sensación de tener que escuchar sí o si a algún ser humano que, hablando por teléfono, lo hizo a los gritos y sin dejar nada a la imaginación.

Y, aunque parezca cuento, hay una razón científica que explica perfectamente este comportamiento. Según publica el Diario Panorama cuando el teléfono irrumpió en escena por primera vez, se elaboraron algunas reglas de lo correcto y lo incorrecto al usar el aparato.

Los primeros teléfonos tenían un pequeñísimo retorno, llamado tono lateral, que resultó ser muy útil, ya que podías escuchar el volumen de tu voz. Aún hoy, todos los teléfonos fijos vienen con tono lateral diseñado específicamente para evitar que gritemos en la oficina o en la sala de la casa.

Entonces, ¿el problema son los celulares? ¿Será que no tienen tono lateral? “La mayoría de los móviles tienen tono lateral”, explica el tecnólogo acústico Nick Zakarov desde Dinamarca.

“El problema es que no usamos los celulares en un lugar fijo, y a menudo tiene que competir con el ruido que te rodea”. Así que la razón para que gritemos al usar teléfonos móviles es que son móviles.

Se trata de un fenómeno conocido como el Efecto o Reflejo Lombard, descubierto en 1909 por el otorrinolaringólogo francés Étienne Lombard, quien descubrió que tenemos una tendencia natural a aumentar el volumen de nuestra voz cuando estamos en un ambiente ruidoso.

Por consecuencia, modulamos nuestra voz en referencia al sonido más alto que estemos escuchando. Por eso, incluso cuando estás en un lugar silencioso, como tu medida es el sonido más fuerte, a la otra gente le suena como que estás gritando, señala el artículo del Diario Panorama.

Lo que se intenta explicar es que gritamos al hablar por teléfono celular por una combinación del Efecto Lombard y un tono lateral que no está equipado para lidiar con la movilidad de los aparatos.