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Recién en 1992 la Organización Mundial de la Salud y las instituciones médicas internacionales reconocieron a la fibromialgia o Síndrome de fatiga crónica, como una enfermedad. Lo que permitió que se visibilizara un mal que afecta más del 6% de la población mundial y que si bien es más frecuente entre las mujeres, también afecta a niños y hombres.

Pese a que es una enfermedad que aqueja a millones de personas, todavía sigue siendo poco conocida y los especialistas insisten en que se difundan sus características para que las personas reconozcan algunos de sus síntomas y puedan ser tratadas a tiempo.

¿Qué es?

 La fibromialgia es una enfermedad de causa aún desconocida, que se caracteriza por el dolor crónico del aparato locomotor, es decir el sistema óseo (huesos, articulaciones, ligamentos) y el sistema muscular(músculos y tendones). 

Uno de los grandes problemas de este mal es que pueden pasar años sin que sea diagnosticado de manera acertada y en el camino haber probado diversos tratamientos contra el dolor e incluso los resultados de radiografías, análisis de sangre y biopsias musculares se presentan normales. La evaluación del médico es fundamental para su diagnóstico. 

¿Cuáles son los síntomas?

El dolor intenso y localizado en  la espalda baja, la zona cervical, hombros, rodillas, muslos y brazos, y suele empeorar con el frío, infecciones, estrés y falta de sueño.  Junto al dolor que los pacientes sufren, también provoca fatiga intensa, ansiedad, alteraciones del sueño, dolores de cabeza, rigidez de las articulaciones. A pesar de que no es una enfermedad mental, más del 40% sufre cuadros de depresión, dificultades para concentrarse, entre otros malestares. 

¿Cómo se trata la enfermedad?

No existe hasta el momento un tratamiento que permita eliminar definitivamente este problema. Lo que los médicos aconsejan para mitigar sus efectos es realizar actividades como ejercicios aeróbicos, de fortalecimiento de los músculos, técnicas de relajación para aliviar la ansiedad y la tensión y actividades de recreación o practicas de algún deporte. También se ha comprobado que ciertos ejercicios realizados con  kinesiólogos contribuyen a una mejora considerable. 

Por otro lado, ciertos fármacos recetados por especialistas ayudan a mitigar los dolores, mejorar el sueño y la fatiga.  

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