Escucha esta nota aquí

De reguetonero a diseñador y ahora a miembro de un cartel del narcotráfico. No es la vida real, es el debut del músico puertorriqueño Bad Bunny (26) en la actuación, poniéndose en la piel de 'El Kitty' Páez, un integrante del cartel de Tijuana que se encuentra preso en Estados Unidos, en la tercera temporada de la serie Narcos.

La sinopsis de Netflix detalla que "Narcos: México 3 estará ambientada en los 90, cuando la globalización del negocio de las drogas se enciende y examina la guerra que estalla después de que el imperio de Miguel Ángel Félix Gallardo ("El Jefe de Jefes") se fragmenta. Mientras los cárteles recientemente independientes luchan por sobrevivir a la agitación política y la escalada de violencia, surge una nueva generación de capos mexicanos", y es esa justamente a la que pertenece el personaje del intérprete de Callaíta.

¿Quién es 'El Kitty'?

Su personaje no es ficticio, 'El Kity' Páez fue mano derecha de Ramón Arellano Félix, capo del cartel de Tijuana.

Según el medio mexicano Debate, el cartel de Tijuana (también conocido como el cartel de los Arellano Félix) formó un grupo delictivo llamado Narcojuniors, que incorporó a los hijos de familias ricas de Tijuana en el tráfico de drogas y que estuvo a cargo de Páez.

Un artículo publicado en otro diario mexicano, Crónica, por el periodista Jesús Brancornelas, en 2002, asegura que la influencia de 'El Kitty' era tal en el cartel, que "decidía a quién matar o, si quería, este o aquel cristianos podían seguir respirando. Estaba en el Consejo de Jefes, algo así como el supremo tribunal del cartel Arellano Félix, donde juzgaban y sentenciaban a enemigos y amigos y también negociaban asuntos muy pesados".

Además, la publicación lo describe como "el más joven del grupo, bien vestido, de cutis delicado, cejas pronunciadas hacia abajo con rasgos orientales, con buenos modales y una buena pronunciación del inglés". 

'El Kitty' fue noticia mundial al ser detenido en Tijuana (México) en 1997 y posteriormente extraditado a Estados Unidos, donde enfrentaba seis cargos relacionados con una presunta asociación ilícita para contrabandear y distribuir toneladas de cocaína en ese país entre 1988 y 1996.

La cadena perpetua era una posible condena, pero, finalmente, en 2002 fue sentenciado a 30 años de cárcel acusado de narcotráfico y lavado de dinero.

"Lamento mucho lo que hice. También me quiero disculpar con la corte, con mi familia y especialmente con mi madre y mis hijos", declaró el hombre, que en ese entonces tenía 35 años, al declararse culpable de traficar dos toneladas de cocaína desde Tijuana a California y de lavado de dinero producto del narcotráfico, como recoge el diario El Universal.