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Ramón Coimbra Azogue, uno de los nombres esenciales en la música del oriente boliviano de la segunda mitad del siglo XX, falleció en los albores de este año. Sus familiares, amigos y todo aquel que conoció de cerca al pequeño hombre de estatura, pero grande de alma y de talento artístico, lamentaron su partida.

Entre ellos se encuentra Armando Terceros, el músico cruceño, líder de Los Cambitas, el grupo que hace más de cinco décadas formó junto a Ramón y su hermano Milton Coimbra.   

Terceros relata cómo fue ese encuentro con los hermanos Coimbra y las circunstancias en que germinó la semilla de una de las agrupaciones emblema del folclore cruceño, a la vez que valora el aporte de Ramón a la música y a la enseñanza de la misma en las instituciones en las que el artista trabajó en sus últimos años.


Inicios

Ramón nació el 1 de septiembre de 1948 en Yacuiba, hijo de Julita Azogue Galindo y Francisco Coimbra Roca. Desde pequeño se interesó por la música. En su ciudad natal animó varias veladas teatrales, kermeses y programas de radio.

En 1960, junto con Adhemar Suárez y Mario Espinoza, forma el trío Los Románticos, que llegó a compartir escenario con Los Cruceños, uno de los conjuntos más reconocidos por aquellos años.

En 1965, llegan a Santa Cruz los hermanos Ramón y Milton Coimbra, junto con su primo Tito Coimbra, con el que forman el trío Las Voces del Sur, grupo que actuó en varias radios de la capital cruceña.

Una de esas emisoras era Grigotá, en la que trabajaba Armando Terceros, que conducía el programa Cancionero de juventud. En una época en que la radio era el principal medio para promocionar las nuevas figuras del arte regional, por allí pasaron Las Voces del Sur y se hicieron sentir.

“De la radio Grigotá me fui a la Amboró en 1966, allí hacíamos el programa El caballero de la canción, con Romer Osuna. En una de esas jornadas de radio, Alfonso Rojas Moncayo, gerente de la emisora, se me acercó para hacerme una propuesta. Él había sido recientemente nombrado presidente de la Feria Exposición y me pidió que haga dos temas para la Feria”, comenta Terceros.

Las canciones se titulaban Negrita vamos a la Feria y La canción de la Feria.  A don Alfonso le gustaron tanto ambas piezas que prometió pagarle la grabación de las piezas en Cochabamba, con la condición de que las grabe acompañado de un grupo.   

“Entonces, me acordé de Ramón y Milton, que los había conocido en la radio Grigotá. En una tarde, lo encontré a Ramón en el Siete Calles y le hice la propuesta. Él se la comunicó después a Milton y aceptaron porque sabían que también podía ser una gran oportunidad de grabar un disco con otras canciones propias”, añade Terceros.

 Así comenzaron los ensayos para grabar las canciones en la capital del Valle, donde el destino les tenía preparado un giro inesperado.

Allí se encontraron con Enrique Durán, gerente de Lauro&CIA, que les propuso grabar Lunita camba, un tema de un compositor emergente por aquellos años: Percy Ávila. El cantautor camireño lo había registrado un año antes en el sello Lyra, pero hasta entonces nadie lo había escuchado.

El trío, integrado por Terceros y los hermanos Coimbra, por esos días sin un nombre definido, decide grabar Lunita camba y participa en el Festival de la Canción Boliviana, organizado por Lauro&CIA, que se lleva a cabo en Cochabamba y en el que obtienen el primer lugar.

Con ese logro retornan a Santa Cruz de la Sierra y actúan en la primera versión de la Feria Exposición en el stand oficial de la muestra ferial, el 24 de septiembre de 1966.

En ese espacio artístico, conducido por los periodistas de radio de Amboró de esos años, entre los que se encontraba Wálter Rocabado y Bernardo Silva, fueron bautizados como Los Cambitas.


El grupo comienza a ganar popularidad en toda la región, hasta que, en 1969, Terceros se retira por cuestiones de estudios y en su lugar ingresa Manuel Arredondo. Durante ese periodo, Ramón también se había incorporado al conjunto Los Príncipes.

Terceros retorna a Los Cambitas en 1975, lo acompañan Jesús Mansilla, Ramón y Milton Coimbra. Y a partir de 1977, cuando el grupo es integrado por Terceros, Ramón Coimbra, David Quiroga y Raúl Romero, comienza la etapa más productiva y de mayor éxito de Los Cambitas, que graban varios discos, viajan por diversos países y acompañan a la embajadora de la canción, Gladys Moreno.

Posteriormente, el grupo hace una pausa hasta que, en 1984, vuelve en su versión original con Terceros y los hermanos Coimbra. El principal objetivo de la reunión era grabar un disco homenaje a Susano Azogue (autor de Noche de luna llena y El paúro), tío de Ramón y Milton.

En ese lapso, Ramón integra el Trío Tradición junto con Julio Ribera y Renán Vargas.


Destino

“En 1986, Ramón se sale de Los Cambitas porque necesitaba atender asuntos personales. Años después nos juntamos para hacer un disco con Manuel Arredondo, que lo íbamos a grabar con Lauro. Estuvimos ensayando las canciones durante cuatro meses hasta que quedaron listas para la grabación. Pero ocurrió algo que nunca imaginamos. A Ramón lo atropella un camión basurero, que le deja múltiples fracturas en el cuerpo y lo obliga a permanecer seis meses hospitalizado”, relata Terceros.

 A pesar de que logra recuperarse del accidente, Ramón queda con dificultades para caminar y para hablar, males que lo alejan de la actividad artística por varios años.

Luego inicia una nueva etapa en su vida, en la que se dedica a la docencia. Fue profesor de música de varias instituciones educativas, como el colegio Nacional Florida, el Bautista Boliviano Brasileño, el Juan Pablo II y el Enrique Finot. También dio cátedra en universidades, ya que era licenciado en Derecho.

Asimismo, fue director de diversos coros de instituciones artísticas y educativas. En los últimos años, ya recuperado, logró grabar varios discos de música folclórica.


Reencuentro y adiós

En noviembre de 2020, la casa de Milton Coimbra es testigo de la reunión de Los Cambitas fundadores. Eran cerca de 40 años que los hermanos y Armando Terceros no se juntaban. Fue una noche de amena tertulia, de un desfile incesante de recuerdos y, sobre todo, de mucha música.

“De esa noche salió la idea de grabar unas canciones, las cuales se tuvieron que posponer por diversas razones. En ese periodo, Ramón fue jurado del Festival de Música Ametauná. El 15 de diciembre, me llamó, yo me encontraba en México y quedamos que a mi retorno íbamos a ver las cosas pendientes que teníamos”, menciona Armando.

Terceros nunca imaginó que esa era la última vez que hablaría con Ramón Coimbra, que, aquejado por las secuelas del Covid-19, falleció el viernes 7 de enero de 2022.

Su partida caló hondo entre varias personalidades de la música y de la cultura local. En las redes sociales se publicaron sentidas muestras de pesar y condolencias de sus alumnos de todas las épocas. Se fue un maestro.

Además del recuerdo del entrañable amigo y compañero, Armando resalta las cualidades de Ramón como músico, especialmente su talento innato con la guitarra y otras cualidades, que pocos supieron percibir como él.

“Era un punteador perfecto, pero no era de esos veloces, sino, más bien, preciso; le importaba más la precisión y la claridad. También hacía una segunda bien pausada, le gustaba que el ritmo tenga una cadencia más lenta pero firme”, concluye Terceros.

Ramón Coimbra Azogue queda grabado en la memoria de la música boliviana.



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