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El cuerpo de la actriz estadounidense Naya Rivera (33), de la serie de TV Glee, fue encontrado sin vida en el Lago Piru, en California, el 13 de julio. La joven desapareció durante un paseo en bote que realizó junto a su hijo Josey, de tan solo cuatro años, que contó que su madre se había tirado al agua y no regresó.

Ayer, el sitio web de la red Univisión publicó detalles de la autopsia de la actriz realizada por un médico forense del Condado de Ventura. El documento concluye que Rivera levantó el brazo y pidió ayuda antes de ahogarse de manera accidental mientras navegaba con su hijo.

“Josey le dijo a los investigadores que contaron hasta tres y se sumergieron en el agua. Después de nadar un rato, Naya le dijo que volviese al bote. Ella lo ayudó a subir y seguidamente él escuchó a su madre gritar ‘ayuda’ mientras subía el brazo y lo dejaba salir al aire. Después, simplemente desapareció”, arranca el informe.

Este detalle coincide con la información que aseguraba que Naya habría salvado a su hijo antes de ahogarse.

Por otra parte, el forense detalla que la actriz sufría problemas de vértigo, y había padecido una infección sinusal recientemente.

Las pruebas de toxicología revelaron pequeñas cantidades de diazepam, un medicamento contra la ansiedad, y de fentermina, un supresor del apetito, pero estas sustancias no fueron factores de la muerte.

Rivera fue reportada desaparecida el 8 de julio, cuando se encontró a su pequeño hijo durmiendo solo en un bote en medio del lago. De inmediato empezó la búsqueda de Naya, que cinco días después arrojó el triste hallazgo. 

Rivera fue enterrada el 24 de julio en el cementerio Forest Lawn Memorial Park, en Los Ángeles, donde descansan otras celebridades como Elizabeth Taylor, Carrie Fisher y Paul Walker.

Tras la pérdida de su madre, el pequeño Josey Hollis Dorsey quedó a cargo de su padre, el actor Ryan Dorsey, que estuvo casado con la actriz de 2014 a 2018, pero mantenían una buena relación.