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clarin.com

Es posible que haya habido conflictos muchísimo más estrepitosos que los que en 1985 dieron por terminada la relación que unía a Roger Waters con David Gilmour, Rick Wright y Nick Mason en esa poderosa usina de música llamada Pink Floyd.

Con los ecos de The Wall marcando el terreno sónico del grupo y el gesto de personalismo watersiano extremo que fue el injustamente ninguneado The Final Cut, el grupo, la salida de Waters era una consecuencia inexorable de algo que se venía cocinando, como mínimo, desde la publicación de Animals, álbum en el que el bajista impone condiciones como nunca antes.

Pero si bien es cierto que separaciones, discusiones o rupturas parciales de bandas como Guns N' Roses, Aerosmith, Oasis, Van Halen o hasta los mismísimos The Beatles provocaron pequeños sismos en una escala a la que los Floyd no llegaron a rankear, también lo es que ninguna permaneció viva en el tiempo como la de Waters vs. el resto.

En todo caso, los Sex Pistols podrían hacerle algo de sombra al cuarteto que alguna vez tuvo a Syd Barrett en sus filas, hasta que se convirtió en un diamante loco. Pero lo cierto es que el enfrentamiento entre Johnny Lydon y sus ex socios se circunscribe más a reacciones motivadas por alguna cuestión de billetes.

"Mocosos" e "insolentes"
Que también tuvieron y tienen peso para los Floyd, es verdad, y marcaron los primeros rounds de la pelea, hasta que en 1987 los cuatro integrantes de la banda sellaron un acuerdo más o menos estable en torno al nombre de la banda e intereses varios; pero también lo es que en los idas y vueltas que sostienen desde entonces también entran en juego cuestiones ideológicas, estéticas y de egos.

Precisamente en estos dos últimos campos parece plantear su nuevo desafío Roger Waters, de 78 años, quien durante una reciente entrevista publicada en el podcast de WTF de Marc Maron se refirió a sus ex compañeros como "mocosos" e "insolentes". Y no conforme con eso, argumentó que eso era así "porque se sentían muy insignificantes".

Según dejó entender, Waters tenía que soportar que le dijeran que era "sordo al tono" y que "no entendía la música". "Yo estaba en un ambiente muy tóxico, rodeado de algunas personas... Bueno, David (Gilmour) y Rick (Wright) principalmente siempre estaban tratando de tirarme hacia abajo. Siempre estaban tratando de matarme", reveló.


De reunirse, ni hablar...
Las discusiones entre los miembros de Pink Floyd parecen haber eliminado cualquier posibilidad de otra reunión. "Ha seguido su curso, hemos terminado", dijo Gilmour, de 75, a Guitar Player a principios de este año. "Estoy a favor de que Roger haga lo que quiera y se divierta", agregó el guitarrista.

Pero por si quedaba aún algún resquicio en ese muro infranqueable que separa a las dos partes, Waters y Gilmour ni siquiera se amilanaron por la pandemia, y ambos mostraron su desacuerdo en torno al material que se incluirá en una reedición largamente esperada del anteriormente mencionado Animals de 1977.

"Bueno, se hizo un remix de Animals muy bonito; pero alguien ha tratado de forzar el agregado de algunas notas para revestirlo, que no he aprobado y... Alguien está clavando sus talones y no permite que sea publicado", dijo Gilmour a Rolling Stone en junio pasado.

Mientras tanto, una nueva versión remasterizada y remezclada de A Momentary Lapse of Reason, el primer álbum de Pink Floyd grabado sin Waters, que incluye grandes canciones como Learning to Fly, The Dogs of War, Sorrow y la bellísima On the Turning Away, verá la luz en octubre.

No obstante, a pesar de sus disputas actuales, Waters dice que reconoce que la música que Pink Floyd creó con ellos trabajando juntos sigue siendo un logro impresionante. "Esos años que estuvimos juntos, fuera lo que fuera socialmente, no hay duda de que hicimos un buen trabajo", le dijo a Maron. "No compartimos la visión, pero compartimos el trabajo."


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