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En 2011 la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer que depende de la OMS (Iarc) determinó que la radiación emitida por los teléfonos celulares es un posible cancerígeno para los seres humanos.

La decisión fue polémica debido a que estos aparatos son una extensión vital de miles de millones de personas en el mundo.

Un nuevo estudio en animales suma más pruebas a que la radiación no ionizante de los celulares puede generar unos raros tumores de cerebro y de corazón.

Si bien se utilizaron ratas, la investigación imita casi a la perfección la exposición a las que se someten las personas que usan con frecuencia estos aparatos. Además, se utilizaron muchos animales que se siguieron por dos años, algo que no se había hecho antes.

El trabajo fue realizado por investigadores del Programa Nacional de Toxicología (NTP, por sus siglas en inglés) de EE.UU., un grupo que integra varias agencias del Instituto Nacional de Salud.

"Este es, por mucho, el bioensayo con teléfonos celulares más cuidadosamente hecho. Es un estudio clásico que se realiza para tratar de comprender los cánceres en seres humanos", dijo Christopher Portier, director jubilado de la NTP que ayudó a iniciar el estudio.

Los científicos detectaron que mientras más alta era la exposición a este tipo de radiación de radiofrecuencia, una mayor cantidad de ratas desarrollaban cáncer de cerebro en la células gliares (glioma) y en el corazón (schwannoma).

En estudios epidemiológicos previos en seres humanos, ambos tipos de tumores también estuvieron asociados al uso de celular.

Portier dijo a la revista Scientific American que esto no es solo un hallazgo asociado, sino que la relación entre la exposición a la radiación y el cáncer es clara. "Yo lo llamaría un estudio causal, absolutamente. Lo controlaron todo en el estudio. Es cáncer debido a la exposición”, aseguró.

Los resultados fueron publicado en el sitio bioRXiv, luego de que se filtraran en sitios especializados de tecnología.

Los expertos aseguran que se trata de los primeros datos de esta investigación que seguirá reavivando la polémica sobre los riesgos sanitarios de usar el teléfono celular.