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Los barbijos se han vuelto un elemento de uso obligatorio al salir de casa, por ser una de las principales medidas para evitar el contagio y la propagación del coronavirus. Sin embargo, desde España, donde tienen varios meses y miles de casos, alertan que su uso requiere de cuidados especiales, sin los cuales no son una garantía real de protección.

El medio La Vanguardia recogió consejos de diversos especialistas para elaborar esta guía:

Tiempo de uso

La vida útil depende del tipo de barbijo. Los llamados higiénicos, los desechables básicos que se encuentran en las farmacias, están pensados para usarse unas ocho horas seguidas y luego tirarlos, según Carmen Sarabia, miembro de la Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud de España.

Si se los usa por intervalos cortos, no hace falta gastar uno cada vez. Se puede guardar tras cada uso en una bolsa o recipiente de plástico que cierre herméticamente, y reutilizarlo hasta alcanzar esas aproximadamente ocho horas de vida útil.

Si el barbijo es de tela, se puede reutilizar lavándolo a una temperatura de al menos 60º. Puede usarse mientras no se deteriore el tejido y mantenga un buen ajuste.

En el caso de los barbijos quirúrgicos (azules o verdes) –“que son los recomendados por la OMS", pueden aguantar entre 8 y 12 horas de uso, y son reutilizables si solo se han usado poco tiempo guardándolos en bolsas o recipientes de plástico herméticos, como los básicos.

Los barbijos autofiltrantes,  N95 , FFP2 y FFP3, tienen una vida útil entre las 8 y las 20 horas, en función del fabricante. Pasado ese tiempo han de desecharse, salvo los que llevan la letra R, que se pueden esterilizar para volver a usarse.

Cuidado con la humedad

La humedad originada por los fluidos corporales –sudor, mucosidad, saliva– puede hacer que proliferen microorganismos, además de alterar las propiedades del material filtrante de los barbijos. Así que dos de los errores que se deben evitar para garantizar la protección son usar el barbijo durante días o mantener puesto uno sudado.

El tamaño

El tamaño del barbijo incide en su eficacia. “Debemos utilizar uno de nuestra talla; si no se ajusta correctamente, no tendrá la eficacia que debe; tiene que ajustarse bien a la nariz y cubrir la barbilla”, detalla Reme Navarro, farmacéutica y cofundadora de Mifarma, farmacia online con presencia en España, Portugal, Italia, Francia y Reino Unido.

La talla cuenta especialmente en el caso de los niños, y debe elegirse en función de su edad  y el tamaño de su cara. Recomiendan que un adulto siempre supervise la colocación y retirada del barbijo en ellos.

La manipulación


La publicación asegura que la mayoría de los errores que arriesgan la protección y la eficacia de los barbijos se cometen al ponerlo y quitarlo. Por ejemplo, al tocarlo por la parte del tejido o no lavándose las manos antes de colocarlo o después de retirarlo. 

Basándose en las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aconsejan seguir el siguiente procedimiento a la hora de colocar, retirar y manipular el cubreboca:

1. Lavarse las manos con agua y jabón o gel desinfectante antes de colocarlo.

2. Tocarlo únicamente por los elásticos o cintas que van a las orejas o a la cabeza.

3. Evitar tocarlo mientras se lo coloca y, en caso de hacerlo, asegurarse de haberse lavado las manos. Y una vez puesto, comprobar que cubre bien nariz y boca, evitando que queden espacios.

4. Si el barbijo se humedece, cambiarlo y no reutilizarlo más.

5. Al retirar, comenzar por atrás evitando tocar la parte delantera, sujetándolo por los elásticos y siempre después de haberse lavado las manos.

6. El barbijo desechado debe guardarse en una bolsa o recipiente cerrado y volver a lavarse bien las manos con agua y jabón o con una solución desinfectante.

Dónde guardarlo

Al llegar a un lugar donde se debe quitar el barbijo para comer o hablar, se cometen errores bastantes comunes, según los sanitarios españoles. Algunos de ellos es bajarlo y dejarlo de “sujeta-barbilla”, ponerlo encima de una mesa o guardarlo en el bolsillo o la cartera. 

Desde Mifarma aseguran que lo más recomendable es llevar siempre un sobre de papel para meterlo y, en caso de no tener sobre, una tela que posteriormente tendrá que desinfectarse. “Es mejor evitar las bolsas de plástico porque retienen la humedad y pueden hacer proliferar otros organismos, mientras que un sobre de papel absorbe la humedad”, justifican.

El sobre de papel es también el lugar idóneo para guardar la mascarilla en casa si se ha usado muy poco y va a reutilizarse en otra ocasión. “Hay quien la tiende o la pone al sol para airearla, pero eso es otro error, porque los cambios de temperatura y la radiación solar dañan el tejido especial de que están hechas las mascarillas sanitarias".

La desinfección

Otra equivocación es tratar de desinfectarlos pulverizándolos con lejía o alcohol para poder reutilizarlos. Sarabia apunta que si la mascarilla es de las FFP2, FFP3 o N95 reutilizables (lo marcan los fabricantes con la letra R) se puede esterilizar con vapor a más de 120 grados. “Podemos poner agua a hervir y dejarlos colgados encima para que les llegue el vapor durante 20 o 30 minutos”, detalla. 

En el caso de los barbijos de tela, que se han vuelto más populares, no basta con lavarlos con agua y jabón. “Hay que meterlos en la lavadora –pueden ir con el resto de la ropa– con jabón y a alta temperatura (más de 60º) para que elimine posibles rastros”, explica Sarabia. Y esta higienización debe hacerse a menudo, al menos tras cada ocho horas de uso.