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Si existe una integrante de la realeza europea con mucho abolengo, a quien todos los monarcas tendrían que hacerle la reverencia y llamar su majestad, es la reina emérita Sofía de España, por todo su linaje heredado de la mayoría de las casas reales vigentes y desaparecidas, y por la descendencia que está dejando.

Nació hace 81 años y medio en Psykhikó, Grecia. Es la primogénita de los reyes helenos Pablo I y Federica de Hannover. Su nombre completo es Sofía Margarita Victoria Federica, de Grecia y Dinamarca. Tiene dos hermanos, Constantino, pretendiente del trono griego, y la princesa Irene.

Es descendiente de la reina Victoria del Reino Unido, del kaiser Guillermo de Alemania, del rey Cristian de Dinamarca, de la emperatriz Catalina la grande y de los zares rusos. 

Se puede decir que Sofía es hija y hermana de reyes, esposa y madre de monarcas. Nació princesa de Grecia y Dinamarca, con el tratamiento de alteza real. Actualmente tiene la dignidad de reina emérita de España y la llaman majestad.



Cuando era jovencita sus padres querían que se case con el discreto y serio príncipe Hakoon, actual rey de Noruega. Pero ella y Cupido se inclinaron por el alegre y extrovertido príncipe Juan Carlos de Borbón, rey emérito de España, que también era un buen partido por su lijane real.

El enlace

Los príncipe Sofía y Juan Carlos se casaron en 1962. Antes ella tuvo que dejar la religión ortodoxa griega y bautizarse católica, además de renunciar a su línea al trono heleno, para convertirse en una princesa española. 

La boda, que fue espléndida, tuvo tres celebraciones, la primera por el rito católico romano, en la catedral de San Dionisio de Areopagita. Luego por lo civil, en el ayuntamiento de la capital griega, y finalmente por la religión ortodoxa, en la catedral Metropolitana de Atenas.

La celebración tuvo lugar en el palacio real, donde ser armó una elegante carpa, donde se congregaron dos mil invitados. Estuvieron presentes representantes de todas las casas reales de Europa y dignatarios de Estado de varios países.



Durante seis meses viajaron por todo el mundo en su luna de miel. Entre los paseos estuvo el realizado por el mar Mediterráneo en un barco que les prestó el millonario griego Aristóteles Onassis. De regreso a España se instalaron en el palacio de la Zarzuela en Madrid, donde vivieron hasta hace poco.

Juan Carlos y Sofía tienen tres hijos, las infantas Elena (57) y Cristina (55), y el rey Felipe VI (52), todos ellos nacidos en la capital española, que les han dado ocho nietos.

El desencanto

Los biógrafos de la familia real española coinciden en que durante los primeros 10 años de matrimonio la pareja fue muy feliz. Juan Carlos llevaba a pasear a Sofía a todas partes. Andaban en moto, navegaban por el Mediterráneo, salían con sus amigos y pasaban sus vacaciones en Mallorca, en el palacio de Marivent.

Juan Carlos fue proclamado rey de España en noviembre de 1975. Su esposa Sofía pasó a ser reina consorte, y, a pesar de que la Constitución reserva a ella solo roles figurativos, la monarca asumió figuras de apoyo a la cultura, la ciencia, la educación y la salud, lo que le dio mucha popularidad.



Ojo alegre

Según la revista española Marie Claire, 'Juanito', como llaman al rey emérito en su círculo familiar y de amistades, en su juventud era un sex simbol, guapo y con mucha picardía. 

Después de la primera década de matrimonio empezaron los rumores de infidelidad del rey. Se hablaba de mujeres pertenecientes a la aristocracia europea y al mundo del espectáculo, algunas de ellas casadas y otras solteras.

En los años 90 se relacionó a Juan Carlos I con la vedette Bárbara Rey y con la decoradora Marta Gaya. Se dijo que tuvieron romances, que se veían en España, Suiza y Francia, y que la reina Sofía se enteró, pero hizo como si no hubiese sabido porque seguía acompañándolo en sus actividades oficiales.

También se especuló que él coqueteó con las artistas Sarita Montiel, Paloma San Basilio, Rafaella Carrá y hasta con la princesa Diana de Gales cuando ella y su familia visitaron España.

La periodista especializada en la casa borbónica Pilar Eyre cuenta que Sofía se quejó con su madre, la reina Federica, sobre las infidelidades de Juan Carlos. Ella le respondió "No lo abandones nunca, no dejes de ser reina. O quieres ser como yo, una reina sin reino", instándola a que aguante los desaires de su esposo por la familia y la corona.

Pero la infidelidad más mediática de Juan Carlos fue su romance con la alemana Corinna Larsen, a quien llama "amiga entrañable" y a la que le regaló 65 millones de dólares y un apartamento en Londres. Por ello estalló el escándalo y las investigaciones de la justicia por supuesto manejo irregular de dinero.

Siempre de pie

La reina Sofía, a pesar de que solo es emérita, es actualmente la imagen más valorada de la casa real española. La periodista Carmen Enríquez publicó un sondeo de opinión sobre la popularidad de los borbones, que la reina emérita alcanza un 7,2 puntos sobre un máximo de 10 de aprobación, y le sigue su hijo, el rey Felipe VI, con 6,0. Ello se nota en sus apariciones públicas, pues es la más aplaudida y vitoreada por los españoles que aprueban la monarquía parlamentaria.

Doña Sofía, la reina habla de su vida, es el libro que escribió esta periodista, que durante 17 años cubrió la Casa Real para Televisión Española, dice que la reina sabía de las infidelidades de su esposo, que no lo aceptaba, pero que para no dañar la imagen de la corona española, de sus hijos y de ella misma, hacía como si no se hubiera enterado.

Cuenta que desde hace varios años ya no compartían habitación, ni siquiera apartamento. Ambos vivían en el palacio de la Zarzuela, en las afueras de Madrid, que es un complejo de estancias residenciales, y cada uno hace su vida con agendas separadas.

Quien acompaña a la reina Sofía desde hace varios años es su hermana, la princesa Irene, que vive con ella en la Zarzuela. Juntas pasan la cuarentena y comparte el gusto por el arte y la arqueología.

Enríquez cuenta que no es que a la emérita no le interese las infidelidades de su esposo, sí le importan, y mucho. Pero tiene una forma peculiar de llevar el asunto. Ella sigue los consejos de su madre y nunca se divorciará de Juan Carlos.

Cuando al exrey lo operaron de la cadera y del corazón, Sofía iba a visitarlo al hospital por no más de media hora. Llegaba y salía inexpresiva, solo decía "el rey está bien". Pero no daba signos de ser una esposa preocupada por la salud de su marido. No, porque sabía que así como ella, había otra mujer que lo visitaría.



Su papel en el exilio

Cuando Juan Carlos anunció en una carta que se iba de España, no tomó en cuenta a su esposa. Ella se encontraba con su hermana de vacaciones en Mallorca, en el palacio de Marivent, como lo hace desde hace 40 años, para el verano.

Solo se la vio una vez en la calle, cuando fue a comprar al centro de la ciudad unas blusas y unas cremas. Estaba con barbijo, saludó a los periodistas y a la gente que estaba allí y volvió sola a su palacio.

Durante las recientes semanas y en media cuarentena, la reina madre ha seguido desarrollando sus actividades sociales de manera virtual. Ella dirige varias instituciones y los errores de su esposo no le han impedido que siga trabajando.

Según Televisión Española, Sofía no acompañará a su esposo en el autoexilio. Se queda en España, al lado de su hijo Felipe VI, con quien se lleva muy bien, apoyándolo en sus funciones de monarca constitucional.