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Fabiola Portugal se graduó de medicina en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Ahora, como residente, completa su especialización en Medicina Nuclear en Uruguay. Entre uno y otro logro académico, participó 2 años en un proyecto experimental de telemedicina que se desarrolló en el Altiplano

El hospital Arco Iris ofrecía asistencia virtual a 13 centros de salud repartidos por el área rural y que distaban de los hospitales. La falta de financiación obligó a cerrar el proyecto. El entusiasmo y la necesidad lo volvió a abrir.

La videollamada médica permite una orientación primaria e inicial para los pacientes. No requieren salir de su casa ni exponerse en visitas a centros de salud. Al otro lado de la pantalla, un médico, aguarda para conversar sobre síntomas y malestares para comprender las dolencias y sugerir un diagnóstico ‘presuntivo’.

Juan Pablo Jaldín compartió con Fabiola las aulas universitarias. Su especialidad de medicina interna lo llevó a Nueva York, al Bellevue Hospital. Allá vive en primera línea la atención de pacientes con Covid-19. Desde allá siente la urgencia de apoyar a Bolivia para evitar el colapso del sistema de salud, como ha sucedido en varios países por causa de la epidemia del coronavirus.

Son 15 profesionales médicos que, con el aval de la UMSA, donde se graduaron, y diversas sociedades científicas presentan una plataforma de atención médica virtual disponible para los bolivianos. Actualmente disponen de consultas para medicina general, medicina interna y pediatría. Esperan incorporar más médicos voluntarios para ampliar las especialidades. Las consultas se realizan de manera virtual, utilizan las plataformas de videollamadas, y son gratuitas.

La doctora Portugal recuerda que el proyecto de telemedicina “tiene el propósito de ayudar a las personas con dificultades de acceso a los centros de salud y hospitales. Es un recurso interesante para la gente que vive lejos del centro de salud”. Ante la pandemia de coronavirus que afecta a todo el mundo, “la telemedicina se convierte en un recurso necesario para orientar a los pacientes que no saben a quien acudir. Mediante una videollamada puede hablar con un médico para resolver sus dudas y contar con un diagnóstico preliminar”, explica la doctora.

La experiencia vivida por el doctor Jaldín en Estados Unidos lo anima para ser parte de esta iniciativa. En principio, las atenciones se enfocan en consultas sobre el Covid-19 y los síntomas que puedan padecer las personas, aunque no se restringe a esa dolencia y pueda abrirse a otro tipo de consultas sanitarias. 

Las atenciones médicas por videollamadas pretenden “aliviar al primer nivel de atención en los centros de salud. Los pacientes se conectan con un médico sin salir de casa. Esto evita que puedan ser factores de contagio y, en paralelo, frena la exposición de los médicos que trabajen en los centros de salud”, comenta Jaldín.

“Todos los médicos deben seguir un protocolo de atención con el paciente. Son protocolos validados por la UMSA y que requieren la capacitación de los médicos antes de habilitarlo para la videollamada”, argumenta el médico internista, que enfatiza en la validez y calidad de la atención  que reciben los pacientes.

En esta primera consulta de atención, los profesionales detectan “si son patologías de enfermedades comunes o requieren una derivación a otras especializaciones. El acompañamiento médico permite  hacer seguimiento al paciente, de acuerdo a la patología detectada, hasta la resolución de los síntomas o la derivación del paciente a un centro hospitalario” resalta.

El trabajo de consulta médica de manera virtual quiere aliviar el trabajo de los centros primarios de salud y disminuir la afluencia de personas a los hospitales.

Fabiola Portugal remarca que es un servicio de orientación y guía a los pacientes. Estiman integrar a nuevos médicos voluntarios para “atender un promedio de 12 pacientes por día. Con cuarenta médicos voluntarios podemos rondar las 2.000 consultas semanales” contabiliza Jaldín.

Las consultas para las videollamadas se pueden organizar desde la página web de Martixa. El paciente registra el día y la hora para la consulta y recibirá el link para una videollamada desde la plataforma de Google Meet. En los casos de pacientes que no puedan acceder a conexiones de videollamada, existe la posibilidad de mantener la conversación con el médico a través de una llamada telefónica.