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La persona que gusta de comer palta sabe muy bien lo desagradable de su aspecto cuando se la parte y se la deja un tiempo al aire libre. La fruta se oxida y se ennegrece.

El truco más conocido para evitar el cambio de su aspecto es echarle limón, con el problema de que deja de tener su sabor natural y se siente la presencia del cítrico.

Sin embargo, el portal gastronomiaycia.republica.com propone un nuevo y fácil truco que consiste en untar la pulpa de la palta con aceite de oliva. "El aceite de oliva crea una capa que conserva los alimentos, evita que entren en contacto con el aire y así no se oxidan, no se secan…" las instrucciones del portal.

A la hora de utilizar la palta basta con pasarle un papel de cocina absorbente para sacar el aceite, pero también se lo puede aprovechar para darle un sabor distinto a la preparación de la palta.