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Sucedió en enero, pero fue evaluado recientemente para tratar uno de los puntos que enfrentan a la comunidad científica: el contagio del coronavirus por aerosoles, es decir por el aire.

Esta semana, un estudio publicado en la revista AMA Internal Medicine, replicado en el medio español ABC informó sobre un nuevo caso de supercontagio en el que el viajero de un autobús transmitió el virus a 24 personas. Ocurrió en un vehículo que cubría la ruta Ningbo-Wuhan, en China, el 19 de enero, al inicio de la pandemia. 

La investigación detalla que bastó un viaje de una hora y cuarenta minutos para que, supuestamente, el sistema de ventilación del autobús extendiera el virus a los pasajeros situados varias filas más allá de la persona infectada, y que otro factor importante fue que nadie usaba barbijo.

Scott Weisenberg, director de medicina de viajes en el NYU Langone (Nueva York, Estados Unidos) ha considerado que "esto es preocupante, ya que, en el contexto adecuado, comprueba que la regla del metro y medio no te protege de contraer el SARS-CoV-2".

Estos resultados refuerzan las investigaciones que sugieren evitar los espacios cerrados en los que hay muchas personas, hablando, cantando o gritando, ventilar las habitaciones y usar barbijo, especialmente en estos espacios cerrados.

La transmisión aérea

La regla de los dos metros fue planteada por la Organización Mundial de la Salud, que sostiene que el SARS-CoV-2 se transmite por fómites, es decir, cuando se tocan superficies contaminadas, o por gotículas, partículas de saliva y moco contaminadas con virus y que se expulsan al hablar, cantar, gritar, toser y estornudar. Asimismo, considera que las gotículas son pesadas y no quedan suspendidas en el aire, sino que se lanzan como proyectiles y contagian a otras personas cuando están cerca y chocan contra su boca u ojos. Por ello, asegura que los barbijos y la distancia evitan la transmisión.

Sin embargo, han surgido diversas evidencias científicas de que el coronavirus también se transmite por vía aérea o aerosoles, que son pequeñas partículas de saliva o moco, expulsadas al hablar, toser, estornudar o cantar, que flotan y que no transmiten el virus por impacto, sino al ser inhaladas, como explicó José Luis Jiménez, experto en polución y aerosoles de la Universidad de Colorado en Boulder. Por eso, 239 científicos han pedido a la OMS que reconozca la transmisión aérea del coronavirus.

Contagio en el autobús
El medio europeo detalla que el estudio fue dirigido por Ye Shen, investigador en el Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de Georgia (Estados Unidos), que mostró cómo un solo infectado bastó para extender el virus a personas situadas a una considerable distancia de él, probablemente gracias al sistema de ventilación de un autobús y a que nadie llevara barbijo.

Según reportan, el 'paciente cero' del bus era un hombre de 67 años que se encontraba en la fase de mayor facilidad para contagiar, horas antes de experimentar los primeros síntomas. También identifican que horas después de acabar el viaje, el individuo comenzó a experimentar tos, escalofríos y dolor, y unos días más tarde, los demás pasajeros del autobús igual comenzaron a manifestar la enfermedad.

Todos estos detalles fueron rastreados gracias a los boletos, información que queda registrada, y gracias a la cual también supieron que la persona que viajaba al lado del infectado no contrajo la enfermedad, pero que sí lo hicieron otras situadas hasta siete filas más atrás

Otro dato importante descubierto es que pocas personas que viajaron junto a las ventanas se contagiaron, y que no todos los viajeros de una misma zona se infectaron, lo que sugiere que algunos tienen más predisposición que otros.

Finalmente, resaltan la importancia de usar barbijo y de mejorar la ventilación, que consiste en introducir aire del exterior en espacios cerrados para renovarlo y disminuir la concentración de virus que pueda estar presente.