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Los habitantes de la antigua Grecia, hace más de dos mil años, eran supersticiosos, además de seguir a sus dioses y acatar lo que ellos supuestamente impartían, tenían creencias que respetaban. De igual manera, los ciudadanos del imperio romano, influidos por los helenos, creían que había situaciones que se debían respetar.

De allí viene la creencia de que el viernes es un día de mala suerte, que mejor es quedarse en la casa, no hacer nada, no arriesgar ni la salud o la economía, lo mismo que asuntos sentimentales. 

La cultura grecorromana, que es uno los pilares de la civilización occidental, establecía que la semana laboral concluía el viernes, porque sábado y domingo eran para descansar o festivos, por lo que no contaban.

Y al ser viernes el último día de la semana no era muy querido, era mal visto y la gente esperaba que se acabe rápido. Allí nace la creencia de que se trataba de mala suerte. Los grecorromanos llevaron esta creencia por toda Europa y después se expandió a todo el planeta.

Con la llegada del cristianismo a buena parte del mundo, ciertas creencias antiguas se fusionaron con los nuevos pensamientos, como que el viernes es un día feo, que se lo debe vivir con mucho cuidado. 

Después se le agregó la fecha 13, número cabalístico que los egipcios consideraban malo, que venía después de la docena a la que tomaban como buena. Añadido al día viernes, nace la fecha que a muchos no les gusta y prefieren evitar, que es el viernes 13.



Sin embargo, los cristianos no le dan importancia al viernes 13, además de que rechazan todas las supersticiones. No obstante, con el paso de los siglos incentivaron ciertas creencias que luego se asociaban con la mala o buena suerte.

Los apóstoles de la última cena eran 12, considerado el número bendito por las culturas antiguas. A ellos se añade la presencia de Jesús, por lo que eran 13 los hombres en esa mesa, y ello aumentó la creencia de que esa cifra estaba maldita. También, el viernes fue el día en Jesucristo es crucificado.

En el libro bíblico del Apocalipsis, en el capítulo 13, se hace referencia al anticristo, a la bestia que intentará seducir a la humanidad para llevarla al fuego del infierno.

La superstición del viernes 13 pasó de generación en generación. En la época del oscurantismo medieval se tomaba muy en cuenta por los reyes y los ciudadanos, que prácticamente dejaban de salir a la calle para evitar la mala suerte. El tiempo pasó y se le fueron añadiendo otros aspectos, como que los gatos negros y pasar por debajo de una escalera significan mal augurio.

Varios hechos históricos han sucedido un viernes 13. En esa fecha, en 1972, sucedió el famoso accidente aéreo de un equipo de rugby uruguayo, en los Andes chilenos. En 1992, en España, unas adolescentes fueron violadas y asesinadas, hecho que se llamó la masacre de las niñas de Alcásser. En Italia, en 2012, el crucero Costa Concordia chocó contra unas rocas y murieron 32 de sus pasajeros. De igual manera, el viernes 13 de noviembre de 2015, se llevó a cabo un atentado terrorista en París.

Muchas personas no viajan ni hacen negocios el viernes 13, otros no inician ni una relación sentimental, menos casarse. 

Superstición llevada al cine



Que el viernes 13 es un día de mala suerte se venía creyendo desde hace muchos años. Pero en 1980, Hollywood le 'echa más leña al fuego', aporta no solo a la superstición, sino que le añade terror, con la producción de la película Viernes 13, que tuvo tanto éxito que se convirtió en una franquicia, que incluye 12 filmes, una serie de televisión, novelas, comics, videojuegos y la popularización de su protagonista, el malvado Jason Voorhees.

La película apela a todos los componentes del cine de terror, con suspenso, muertes y mucha sangre. Y todo lo que se cuenta en el filme sucede un viernes 13. Desde entonces esa fecha se confirma como de mala suerte.

Cierto o no, superstición o creencia popular, el viernes 13 tiene su fama bien ganada de ser una fecha de mal augurio.