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Una meta orienta el plan de entrenamiento. Ya sea para quienes comienzan a hacer deporte o para aquellos que buscan recuperar el nivel y alcanzar los 10K o los 21K, distancias referencias para la comunidad runner, la visualización del objetivo debe acompañarse con una planificación cuidadosa.

La progresión permanente permite medir el avance hacia esa meta trazada. Claudio Delpueche, entrenador internacional IAAF, recomienda sostener el trabajo en tres pilares: trabajo, intensidad y recuperación. Esta última faceta implica descanso y alimentación adecuada para que el cuerpo pueda asimilar la fatiga y evite lesiones que trunquen el desarrollo del plan.

Un capítulo especial en esta etapa de preparación apunta a la eficiencia biomecánica. El atleta o el iniciador debe conocer su potencial de velocidad y su frecuencia cardíaca, indicadores que acompañarán el esfuerzo en cada uno de los ejercicios. Además, la buena técnica en la pisada, la forma como se mueve el cuerpo durante el desplazamiento, permitirá un mejor rendimiento y una economía en el esfuerzo.