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Por Adhemar Manjón

Este año fue bueno para el género urbano cruceño, con una movida encabezada por un grupo de jóvenes menores de 25 años que pusieron a sus seguidores a bailar y a corear sus canciones en esta era pandémica. Red Shine, Vaccix, Ángel Blanchard y Peka son algunos de esos nombres que explotaron estos 12 meses a punta de trap y denbow. 

Detrás de ellos está el trabajo de otro joven, el productor Mauricio Casablanca, de 21 años, conocido en el mundo artístico como Whitehouse, y que se ha convertido en un referente musical en la ciudad de los anillos.

Inicios electrónicos

Hace ocho años, Mauricio comenzó ‘dañineando’ una computadora de su hermano, Sergio. “Él tenía un amigo, que ahora es DJ de Bonny Lovy, que le pasó unos programas para hacer música electrónica. Yo aprendí a manejar esos programas a escondidas”, recuerda Mauricio.

Tiempo después, los hermanos Casablanca conformaron un dúo de música electrónica que se llamaba Ogenj In Voda. Participaron en varios eventos de este género hasta que Sergio tomó otro camino y Mauricio tuvo que plantearse cómo continuar. 

“Ahí yo tenía 16 años. Estaba por salir del colegio y pensaba qué hacer, porque ya venía la universidad. Por ese entonces la música electrónica ya estaba bajando y sonaba más lo urbano, algo que yo no conocía mucho, así que empecé a escuchar más música trap, hip hop. Me culturicé en estos géneros, por decirlo así. Cambié mi apellido, lo puse en inglés: Whitehouse”.

A los meses Mauricio se unió a un amigo suyo que tenía un lugar llamado La Cueva Estudio. Asistían a eventos de batallas de freestyle, donde conocieron a mucha gente. Empezaron a invitar a grabar a La Cueva a quienes consideraban que eran los mejores. Fueron comprando más equipos para realizar producciones de calidad y Mauricio comenzó a ser beatmaker (creador de bases rítmicas).

En 2019, cada vez más animado en la producción, Mauricio empieza a trabajar de manera independiente y a conversar con artistas que le interesaban. Ese año conoce a Qmayb, que estaba envuelto en una polémica mediática por un tema suyo, titulado Una cunumi.

“Cuando comenzó la movida urbana estaba Corona y los Cruz Santa, con ellos empezó el hip hop en la ciudad; pero ya con Qmayb el trap explotó, aunque aquí nadie lo entendía y se hizo esa polémica. A partir de Una cunumi
creo que se dio un gran paso para decirle a la gente ‘esto es trap y es así’.
Yo creo que fue importante eso porque ahí empezaron a salir los artistas”, comenta Mauricio.

Puro instinto

Todo lo que aprendió sobre producción musical, mezcla y masterización Mauricio lo ha ido aprendiendo empíricamente. “En la pandemia tomé un curso online pero lo dejé nomás, porque no aprendía”, cuenta. No quiso entrar a la universidad para dedicarse 100% a la música. 

“Siento que, si les hubiera dado prioridad a otras cosas, y no tanto a esto, no hubiera funcionado como lo viene haciendo hasta ahora”, indica.

Para Mauricio, la industria musical urbana es muy chica aún en Santa Cruz, pero el compromiso suyo y de los traperos es hacerla crecer y que se vayan sumando más artistas. “Porque hay algunos que por miedo o por muchas cosas no se animan. Queremos que Bolivia esté entre los países top de Sudamérica de la música urbana y que se reconozca el talento”, enfatiza Mauricio, que, además de cantantes cruceños, tiene firmado al sucrense Inkazoulo.

El lenguaje directo y lleno de referencias pop y también de la calle (desde modismos hasta mención a lugares de la ciudad) es el denominador común en esta generación de raperos. 

“En los temas de estos chicos está todo lo que viven, eso es lo que a mí me gusta, porque a veces yo soy parte de eso. Por ejemplo, Corona en su último tema, Luces, fotos y entrevistas , cuenta lo que significó para él haber estado en los Billboard de Cochabamba; después, Vaccix en Ay Ay Ay dice esas cosas de estar comiendo sushi en tal lugar. Red Shine igual, en Vino Tinto 2 cuenta muchas cosas, vivencias suyas, y yo creo que eso es muy importante: la lírica y sobre todo el decirlo como joven. Creo que la gente se identifica o sino la escucha y se caga de risa porque capaz su amigo lo vivió o él vivió algo parecido o siempre tiene algo de similitud”, explica Mauricio.

La música cruceña visualiza un futuro y Mauricio, o Whitehouse, ayudará a construirlo a su manera.

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