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El Abierto de Estados Unidos de tenis mantiene sus planes de celebrarse en Nueva York a partir del 31 de agosto, sin espectadores en las canchas, a la espera de la autorización de las autoridades, informó este lunes el The New York Times (NYT).

El diario citó a cuatro responsables tenísticos, cuya identidad no reveló, que coinciden en que la intención de los organizadores es que el Abierto se dispute en sus fechas originales (del 31 de agosto al 13 de septiembre) a pesar de los desafíos de la pandemia de coronavirus.

La celebración de este torneo de Grand Slam ha estado sumido en la incertidumbre durante semanas, mientras un grupo de figuras del tenis han expresado sus dudas acerca de competir en Nueva York, el epicentro de la pandemia en Estados Unidos.

La Federación de tenis de Estados Unidos (USTA) cuenta con el apoyo de los circuitos ATP (masculino) y WTA (femenino) para celebrar el Abierto en su sede de Flushing Meadows sin la presencia de aficionados, señaló el NYT.

Se espera que la Federación anuncie la decisión durante esta semana, según el diario.

De su lado, la revista Forbes también reportó que el Abierto se llevaría a cabo como está previsto y que el anuncio se haría "pronto".

Los planes de la Federación para sortear la amenaza del coronavirus han sido recibidos con amplias reservas entre los principales jugadores, especialmente el número uno del mundo, Novak Djokovic.

Según los protocolos de seguridad propuestos, los tenistas serían confinados en un hotel en las afueras de Manhattan y solo se les permitiría estar acompañados de un miembro de su equipo.

Las eliminatorias de clasificación de individuales serían suprimidas mientras que las categorías de dobles se reducirían de 64 emparejamientos a solo 24.

"Creemos que es un buen plan y creemos que es bueno para el deporte. Es bueno para la economía del tenis, crea puestos de trabajo para ustedes, para los entrenadores, para tanta gente", dijo el director de relaciones con los jugadores de la USTA, Eric Butorac, a tenistas la semana pasada.

Sin embargo, Djokovic consideró que las medidas de seguridad y las restricciones en el número de personal de apoyo eran problemáticas.

"No tendríamos acceso a Manhattan, tendríamos que dormir en hoteles en el aeropuerto, para ser sometidos a pruebas dos o tres veces por semana", expuso 'Nole'.

Las dudas de Djokovic fueron compartidas por el número dos mundial, Rafael Nadal, quien dijo a principios de este mes que no jugaría en el Abierto si se fuera a celebrar en ese momento.

Roland Garros, otro torneo de Grand Slam, fue pospuesto a finales de septiembre, mientras que Wimbledon se canceló por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.