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A sus 18 años, la tenista británica Emma Raducanu venció el sábado a la canadiense Leylah Fernández en la final del Abierto de Estados Unidos culminando un mágico torneo en el que no cedió un solo set partiendo desde la fase previa.

Hasta la británica, ninguna ganadora o ganador de un título de Grand Slam había arrancado su participación desde la fase de clasificación.

Raducanu superó a Fernández, de 19 años, por 6-4 y 6-3 en una hora y 51 minutos de la final más joven del Abierto desde 1999.

"Sabía que tendría que esforzarme", dijo una radiante Raducanu en el podio de Flushing Meadows. "Fue un partido increíblemente difícil, pero ya sabía que el nivel iba a ser realmente alto".

Número 150 del ranking mundial, Raducanu es también la ganadora de un Grand Slam más joven desde Maria Sharapova en Wimbledon de 2004 y la primera en vencer en el US Open sin ceder un set desde Serena Williams en 2014.

"Es un logro excepcional a una edad tan temprana, y es testimonio de su duro trabajo y dedicación", dijo la reina Isabel II en un comunicado.

El triunfo de Raducanu acabó con el memorable recorrido en Nueva York de Leylah Fernández, apenas dos meses menor.

Desde el número 73 de la WTA, la hija y pupila del ex futbolista ecuatoriano Jorge Fernández fue capaz de eliminar a tres de las cinco mejores del ranking: Aryna Sabalenka, Naomi Osaka y Elina Svitolina.

"No sé que decir, hoy será algo difícil de recuperar pero estoy muy orgullosa de mí misma y de cómo he jugado estas dos semanas"", dijo Fernández mientras recogía el trofeo de subcampeona con lágrimas cayendo sobre su perenne sonrisa.

"Espero volver a llegar a esta final y quedarme con el trofeo correcto", aseguró antes de agradecer el apoyo que recibió del público durante todo el torneo.

Talentosas, osadas y multiculturales, Raducanu y Fernández hicieron vibrar a los 23.700 aficionados de Nueva York en el aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando ninguna de ellas había nacido.

"Sé que es un día difícil para Nueva York y para todos en Estados Unidos y solo quiero decir que ojalá pueda ser tan fuerte y resiliente como lo ha sido Nueva York en los últimos 20 años", expresó Fernández.

- 20 sets seguidos -

Ambas nacidas en Canadá, si bien Raducanu se crió en Londres desde los dos años, las jóvenes prodigio competían por su primer título de Grand Slam.

La británica, de padre rumano y madre china, se impuso con solvencia en el primer set y, salvando una última reacción de Fernández, zanjó el duelo apoyándose en su servicio.

"El nivel fue extremadamente alto y espero que juguemos muchos más torneos y ojalá también finales", dijo la británica sobre su rival, a quien conoce desde que jugaban torneos para menores de 12 años.

La británica ha encadenado 20 sets ganados y no ha perdido ninguno en sus 10 partidos (tres de la fase previa).

Tras darse a conocer en el pasado Wimbledon, Raducanu ha explotado en su segundo Grand Slam hasta ser la primera británica en lograr un trofeo grande desde que lo logró en 1977 Virginia Wade, quien presenció su victoria desde la grada.

Por su triunfo, Raducanu recibirá unos 2,5 millones de dólares, más de ocho veces más de sus ganancias hasta ahora (unos 303.000 dólares).

- Dominio mental - 

En el arranque del partido, la británica rompió el servicio de su rival para avanzarse 2-0.

Mostrando cierta precipitación, la audaz Fernández no mostraba todavía el instinto resolutivo con el que despidió a dos ex número uno mundiales (Osaka y  Kerber) pero encontró un resquicio para devolverle en seguida el quiebre a Raducanu.

La británica se embolsó la primera manga después de 58 minutos y lo celebró pidiendo el apoyo de la grada, que en esta ocasión estaba respaldando más a la canadiense.

Flushing Meadows volvió a vibrar cuando Fernández resurgió salvando tres pelotas de quiebre en el segundo juego y rompiendo ella el saque de Raducanu en el tercero.

Pero Raducanu, inexpugnable en el aspecto mental, se esmeró en la devolución y recuperó su servicio acelerando hacia la meta.

Fernández salvó dos pelotas de partido y, caminando sobre el alambre, desplegó su mejor tenis de toda la final.

En medio de un ambiente eléctrico, Raducanu sufrió un corte en la rodilla izquierda al intentar devolver una pelota y, con pelota de quiebre para Fernández, el juego se tuvo que parar durante unos minutos para recibir atención médica.

La canadiense protestó airadamente por el parón y, al regreso a la cancha, perdió una segunda oportunidad de quiebre y Raducanu dio por zanjado el partido con un potente 'ace'.

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