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La tenista española Garbiñe Muguruza, finalista del último Abierto de Australia, sufrió este jueves una nueva decepción en el Abierto de Estados Unidos al caer en la segunda ronda contra la búlgara Tsvetana Pironkova, una rival que llevaba tres años sin jugar un torneo.

Muguruza, ganadora de dos títulos de Grand Slam, fue eliminada en solo dos sets, 7-5 y 6-3, tras una hora y 21 minutos de juego en una de las canchas del complejo tenístico de Flushing Meadows (Nueva York).
Tras más de seis meses de inactividad por la pandemia de coronavirus, la española decidió en el último minuto competir en Nueva York después de haber renunciado al torneo de Cincinnati, Premier de WTA, la semana pasada por unas molestias en el tobillo izquierdo.

"Vine sabiendo que no me iba a sentir perfecta, lista. La preparación fue diferente y tomé la decisión en el último momento (...) pero quería ver cómo me encontraba físicamente, tenísticamente. Probarme y jugar el máximo número de partidos posibles en esta extraña temporada", dijo Muguruza.
La tenista, nacida en Caracas hace 26 años y con residencia en España desde pequeña, mira ya hacia la próxima cita de Roland Garros (27 de septiembre al 11 de octubre), un torneo que ganó en 2016 en la superficie de arcilla, a la que se acomoda mucho mejor que a la pista dura de Flushing Meadows.

"Es verdad que históricamente no parece que tenga mucho éxito en el US Open por ahora (...) No encuentro todavía mi tenis aquí", reconoció la española, que lleva tres años sin pasar a la tercera ronda de Nueva York.
A pesar del mal resultado en el Abierto y la cercanía con Roland Garros, Muguruza no se mostró arrepentida de su decisión de competir en el Grand Slam neoyorquino.

"A algunas personas les gusta priorizar algunas superficies, es totalmente comprensible. Y tener dos Grand Slams seguidos, en dos superficies muy diferentes, es complicado", reconoció. "Fue una decisión un poco precipitada pero quería saber dónde estoy en términos de competición. Fue solo un primer test".

Con su derrota del jueves, Muguruza perdió la oportunidad de hacer un largo camino en el US Open aprovechando las numerosas e importantes ausencias en el cuadro femenino de este año, como la vigente campeona, Bianca Andreescu, y las dos primeras del ranking mundial, Ashleigh Barty y Simona Halep, además de la eliminación el miércoles de la primera sembrada, la checa Karolina Pliskova.

- Pironkova vuelve tras 3 años retirada -

Muguruza, ganadora también en Wimbledon en 2017, trató de restar importancia al hecho de perder ante una jugadora que regresaba de un retiro de tres años. Pironkova "es una jugadora que, por mucho que no haya jugado, no desaparece del tenis", dijo. "Hoy jugó muy bien, sin nada que perder".

Muguruza dominó el primer set pero cometió varios errores no forzados que aprovechó la búlgara para romperle dos veces el servicio y llevarse la manga sin necesidad de 'tie break', lo que enfureció a la española, que destrozó su raqueta contra el suelo. "Empecé muy bien el partido. Ella comenzó a jugar de forma inteligente y yo tomé algunos riesgos en momentos donde quizás tenía que habérmelo pensado más", reconoció.

Pironkova, de 32 años, disputaba su primer torneo desde Wimbledon en 2017, un año antes de dar a luz a su hijo Alexander. La búlgara es una de las nueves madres que comenzaron el US Open y la primera en avanzar a la tercera ronda.
"Jugar mi primer torneo en tres años en el US Open era un poco arriesgado pero estoy muy emocionada y motivada", dijo la búlgara. "Estoy muy muy contenta de haber sido capaz de ganar este partido".

Pironkova dijo que la maternidad le ha dado una nueva perspectiva en su carrera como tenista. "Tus prioridades no tienen nada que ver con lo que eran antes", afirmó tras el partido. "Nada es lo mismo realmente. Ahora mismo estoy feliz de estar jugando. Tener la oportunidad de que me vea también me hace muy feliz", dijo la búlgara, ganadora de un torneo en individuales de WTA, en Sydney en 2014.