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El alemán Alexander Zverev y la japonesa Naomi Osaka cumplieron con los pronósticos este martes y clasificaron a las semifinales del Abierto de Estados Unidos más disputado de los últimos años. Atrayendo muchas miradas tras la súbita descalificación del gran favorito Novak Djokovic, Zverev tuvo que remontar un set en contra este martes frente al croata Borna Coric para imponerse por 1-6, 7-6 (7/5), 7-6 (7/1) y 6-3 en tres horas y 24 minutos de batalla.

Zverev, quinto sembrado, se convirtió también en el primer alemán en llegar a las semifinales del US Open desde Boris Becker en 1995. Tras avanzar sin sobresaltos en la primera semana de competición, Zverev llegó a estar contra la pared frente a Coric, un rival que ya había dejado en el camino a otro candidato, Stefanos Tsitsipas (cuarto sembrado), en la tercera ronda.

El croata se llevó el primer set por un claro 1-6 entre el visible nerviosismo de Zverev, cuyo mejor resultado hasta ahora en un 'Major' eran las semifinales del pasado Abierto de Australia. En la segunda manga Zverev se vio en desventaja 4-2 pero encontró la fuerza para rehacerse y sumar cuatro juegos seguidos, llevando el partido a un intenso 'tie break' en el que se impuso gracias a los errores no forzados de Coric.

"Comencé a jugar mejor, fui más consistente con mi servicio. Me dije a mí mismo: 'estoy abajo 6-1 y 4-2, no tengo ya nada que perder en este momento", recordó Zverev tras el partido. En el tercer set, el alemán comenzó a hacer estragos con su potente servicio (18 'aces' por 5 de su rival), afinando la puntería con el segundo saque y llevándose las dos mangas siguientes.

"Zverev sirvió muy bien. Fue un muy buen partido", dijo Coric. "Él jugó muy buen tenis, porque creo que yo no jugué nada mal". El rival de Zverev en las semifinales saldrá del otro cruce del martes entre el joven canadiense Denis Shapovalov y el español Pablo Carreño, quien avanzó a esta ronda tras la sorpresiva descalificación de Djokovic por darle un pelotazo accidental a una jueza de línea cuando el juego estaba parado.
Este US Open será el primer Grand Slam que no alzarán ni Djokovic, ni Roger Federer ni Rafa Nadal desde 2016.

- Osaka y su "pequeña venganza" -

Al igual que los hombres, el cuadro femenino también está plagado de nombres inesperados pero con perfiles mucho más variados, desde las ex número uno Serena Williams (38 años), coleccionista de 23 títulos de Grand Slam, y Victoria Azarenka (31) a la juventud de Naomi Osaka (22), que también ha alzado dos 'Majors', uno de ellos en Nueva York en 2018.

Osaka, cuarta sembrada, no dio señales este martes de sentir presión ante Shelby Rogers (número 93 de la WTA), pese a que la estadounidense la había derrotado en sus tres enfrentamientos anteriores.

La japonesa dio otra exhibición de talento en Flushing Meadows para derrotar a Rogers por 6-3 y 6-4 en una hora y 19 minutos de juego.
"Honestamente, sentí que ella tenía ventaja porque nunca la había vencido y esos recuerdos están grabados en mi cabeza", dijo después Osaka. "Considero esto como una pequeña venganza".

Rogers, de 27 años, jugaba por primera vez unos cuartos de final en Flushing Meadows, dos años después de romperse el cartílago de la rodilla izquierda en Indian Wells, una lesión que puso en riesgo su carrera.

Al igual que en los partidos anteriores, Osaka saltó a la pista portando una mascarilla con el nombre de una víctima emblemática de la violencia policial contra población negra en Estados Unidos. En esta ocasión la japonesa reivindió a George Floyd, el hombre afroestadounidense que murió en mayo después de que un agente blanco le hincara la rodilla en el cuello durante más de ocho minutos, un crimen que desencadenó protestas a nivel global.
La japonesa enfrentará en las semifinales del jueves a la también estadounidense Jennifer Brady (41 de la WTA).

"Creo que (Brady) es una jugadora increíble. Tiene la variedad que a mí me gustaría tener, asi que estoy un poco celosa", dijo Osaka. "Será un partido muy duro y las dos daremos lo mejor".

En el primer juego del martes, Brady arrolló a la kazaja Yulia Putintseva por 6-3 y 6-2 ratificando su gran momento de forma desde la reanudación del circuito tras el parón por el coronavirus.
"Llegué con nervios al principio, eran mis primeros cuartos de final. Pero estuve contenta con la manera en que empecé y fui capaz de mantener el momento", se felicitó la estadounidense, de 25 años.

Tras conquistar el torneo de Lexington en agosto, el primero de su palmarés en la WTA, Brady se ha plantado en sus primeras semifinales de un Grand Slam sin haber perdido un set ante sus cinco primeras rivales, una de ellas la alemana Angelique Kerber, ex número uno mundial.