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¿Quién queda al mando del país? Esa es la pregunta que ahora muchos bolivianos se realizan tras las renuncias del presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera. La respuesta es: Adriana Salvatierra, titular del Senado que no dimitió y que normativamente quedaría al mando del país, si es que decide aceptar la sucesión constitucional.

La mujer, nacida en Santa Cruz el 3 de junio de 1989, se convertiría en la presidenta del país, aunque antes deberá someter a consideración de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) los alejamientos de Morales y Gacía Linera. 

Tras casi tres semanas de protestas en el país y ante un informe de la OEA, que evidenció severas irregularidades en los comicios del 20 de octubre, numerosas autoridades del MAS decidieron alejarse de sus cargos en medio de la presión popular.

También dimitió el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, debido a que complicada situación en Potosí, donde diversos sectores sociales amenazaron a las autoridades oficialistas.

La Asamblea Legislativa debe aprobar o rechazar las renuncias de Morales y García Linera, para proceder a la sucesión constitucional que deje el país en manos de Salvatierra. Sin embargo, la posición de los cívicos del país es que se conforme una comisión de varios sectores para que administre el poder mientras se convoca a nuevas elecciones.

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