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La presidenta Jeanine Áñez comprometió, la tarde de este jueves, $us 100 millones para que sean invertidos en la ciudad de El Alto, en una jornada plagada de altercados protagonizados por sectores que rechazaron su presencia.

Durante la sesión de honor del Concejo Municipal, por los 35 años de esa urbe, la jefa de Estado -que llegó en una caravana de más de 15 motorizados y en medio de un fuerte resguardo policial- dio por finalizados la etapa de violencia en el país.

“Los tiempos de la violencia y la confrontación ya han llegado a su fin, Bolivia quiere ahora tiempos de tranquilidad y de reconciliación”, dijo la jefa de Estado, que recibió un reconocimiento de la comuna.

Incidentes a la salida de la presidenta:


La sesión tuvo lugar en el teatro Raúl Salmon de la Barra, en predios de la Alcaldía quemada. En las afueras, grupos lanzaron huevos y otros objetos a uniformados que montaron cordones de seguridad para evitar incidentes.

“Ninguna de las conquistas logradas por ustedes será negociada”, enfatizó Áñez, lamentando que se haya hecho “muy poco” por esa ciudad, que libró “batallas” en defensa del gas y su industrialización.

La titular reprochó que antes el modelo de Gobierno aplicado por el MAS fuera “prebendal, arbitrario y corrupto”, destinando todo para quienes respaldaban a Evo Morales y nada para los que lo cuestionaban.

Detalló que los recursos estarán destinados para la construcción de ambientes educativos, saneamiento, iluminación del estadio de Villa Ingenio y construcción vial, entre otros aspectos.

Esa urbe vivió hoy, jornada previa a su conmemorar 35 años de su creación, horas tensas, debido a una sesión del Senado en Senkata que terminó con agresiones a legisladores y gasificación a un grupo que desató la violencia en medio de pedidos de justicia para las víctimas de noviembre, cuando un convoy de combustible salió de la planta ubicada en ese sector, desatando enfrentamientos.

La gasificación

El momento en el que la mandataria abandonó ese espacio se registraron incidentes, por lo que los uniformados del orden tuvieron que recurrir a agentes químicos para dispersar a quienes lanzaban piedras a los motorizados que integraban la comitiva.

“Asesina”, ese fue el grito que algunas personas, apostadas en los puentes cercanos a la alcaldía quemada, realizaban, mientras que la Policía intentaba mantener el orden ante la detonación de artefactos explosivos.

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