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Si la incertidumbre es el signo de 2020, la política no es inmune a dicho mal. El lunes se debió iniciar la campaña electoral para buscar el voto con miras a las elecciones subnacionales del 7 de marzo, pero más allá de UCS y del Movimiento Tercer Sistema, los partidos y alianzas prefieren invertir su tiempo en la definición de las candidaturas antes que en seducir votantes.

Hay alianzas, como Ganamos, que ya definió sus dos principales postulantes: Germaín Caballero a la Gobernación y Gary Áñez a la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra. Casualmente, ambos surgieron a la política desde el periodismo. Otros, como SOL, que privilegia completar sus candidaturas en provincia antes de saltar a la capital, mientras que Johnny Fernández, de UCS, y Omar Rivera de MTS ya se lanzan a la calle.

Sin embargo, en el Movimiento Al Socialismo, Demócratas, Creemos y SPT, las fuerzas que están el poder local y que vienen de participar con éxito de las elecciones generales, hay más dudas que certezas en estos momentos.

Por el lado de Creemos, Luis Fernando Camacho debe analizar si va a la Alcaldía o a la Gobernación. Al parecer está más cerca del cargo departamental. La duda principal es si Creemos presentará candidato al cargo que deje libre Camacho o retirará su postulación para tratar de dividir el voto. El sábado se mostró partidario de llegar a un acuerdo de ese tipo en las mesas de trabajo del Comité.

Algo parecido sucede en Santa Cruz Para Todos. La alcaldesa interina explicó que espera el congreso de su partido, en el que podría estar Percy Fernández y allí se debatirán las candidaturas con miras de la unidad. Eso implica que si van por mantenerse en el sillón edil, podrían renunciar a la postulación a la Gobernación, cargo al que nunca han optado como partido.

En Demócratas, la gran duda pasa por lo que vaya a decidir Rubén Costas. El partido verde ya tiene dos precandidatos en la recámara, tras las renuncias de Roly Aguilera y Vladimir Peña a la Gobernación y hasta el 15 de los presentes definirán si Costas va por la Alcaldía o pone una pausa a su carrera eleccionaria. En ese caso, Roly Aguilera sería el abanderado para la comuna. Ahí viene el reto verde: ¿podrá Demócratas sobrevivir a su principal figura si Rubén decide no ir?

Si las cosas están así en el bloque antimasista, en el MAS hay casi una guerra civil por las candidaturas. Las certezas duran poco en el oficialismo, donde el pan suele quemarse en la boca del horno. Hace una semana, Mario Cronenbold era casi seguro candidato, pero tras su declaración de que no participaría si es que había persecución política contra Camacho, dejaron de proclamarlo. Aún tiene el apoyo de las tres organizaciones campesinas que dan forma al MAS (Campesinos, interculturales y Bartolinas), pero sus declaraciones han generado dudas de “si es más masista o más cruceño”.

Rolando Cuéllar, diputado del MAS, asegura que Cronenbold mantiene el respaldo y que el otro candidato es Pedro García, presentador de televisión proclamado por dirigentes del Plan 3.000. Otras voces proclaman a Carlos Romero, con el que Cuéllar mantiene una vieja disputa. 

El exministro Romero es resistido por algunos sectores, pero también hay grupos del Movimiento Al Socialismo que recuerdan que Romero ganó las dos elecciones en la que fue candidato en Santa Cruz, la para asambleístas constituyentes de 2006 y las generales de 2014. “Romero sabe cómo ganar”, aseguran, pero Cuéllar recuerda también el veto de Pacto de Unidad a los exministros. 

En lo que respecta a la Alcaldía, el único nombre que aún suena en el MAS es el de Adriana Salvatierra, que prefiere no declarar al respecto. Hasta el 11, la guerra masista se transformará en lista de candidatos.

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