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"Paciencia. Por favor tengan paciencia". Es la respuesta que dio Brigitte Velasco, notaria electoral, al verse desbordada por las quejas de los vecinos que esperaban su turno para votar en el recinto electoral instalado en el colegio Don Bosco, en la zona central de la capital cruceña.

Según lo evidenciado por EL DEBER, esta situación también se percibe en otros recintos de la zona central y los notarios responden que se debe a las medidas de distanciamiento y bioseguridad, pero que el sufragio está garantizado para quienes llegan a los recintos.

A estos espacios de votación solo pueden ingresar un máximo de 20 personas a las vez y se da prioridad a personas de la tercera edad. Además, los votantes están obligados a guardar 1,5 metros entre ellos lo que hace parecer que las filas son más largas.

Pese a las instructivas, las quejas y malestar de los vecinos también son comunes quienes atribuyen esta tardanza a la mala organización e improvisación de los funcionarios.

Sin embargo, también es notorio que en los recintos la ciudadanía es reacia a cumplir las normativas: se sacan el barbijo en plena fila, quieren ingresar a los recintos acompañados, van en familia a votar o hacen reclamos que dan más carga a los funcionarios del Órgano Electoral.