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Veintiún días se necesitaron para que la sociedad boliviana, encabezada por el movimiento cívico nacional, en particular por el Comité pro Santa Cruz, consiga alejar del poder al hombre que le había robado el voto el 20 de octubre a través de un “fraude monumental” que fue confirmado por la Organización de Estados Americanos (OEA). Ahora, el objetivo es reconstruir el país que quedó después de que la nación estuvo paralizada y un nuevo Gobierno, encabezado por Jeanine Áñez, se ha puesto el objetivo mayor de llamar a elecciones nacionales lo antes posible.

Los primeros pasos para reconstruir el país, según analistas y vecinos que pusieron el hombro al paro cívico en Santa Cruz y en el resto del país convocado por Luis Fernando Camacho, coinciden en que es fundamental levantar las estructuras institucionales que fueron rotas por el régimen de Evo Morales.

Los análisis coinciden en que es necesario reconstruir ladrillo a ladrillo, desde los escenarios del Gobierno nacional, de la sociedad civil, de la justicia, del arte y de toda vereda desde donde se puedan fortalecer los hombros de país para que sea más viable levantar el país quebrado que ha dejado el anterior régimen.

El constitucionalista William Herrera considera que la institucionalidad boliviana fue golpeada porque con el anterior gobierno no había separación de poderes y que también es necesario sanear el Tribunal Constitucional.

Herrera sabe que esta tarea será difícil emprender en la gestión de la presidenta Jeanine Añez, que gobierna el país desde el pasado martes en la noche, pero sí deberá ser tomada en cuenta por el Gobierno que asuma posteriormente. Esa reconstrucción nacional también debe pasar, dice Herrera, por tomar en cuenta la incursión y despertar de los jóvenes que fueron clave en el bloqueo y en el paro cívico que se llevó a cabo en varias regiones del país durante tres semanas.

“Ellos (los jóvenes) han sido y son los nuevos soldados de la democracia. Tienen una conciencia ciudadana sólida”, dijo el constitucionalista que considera que tras 21 días de paro cívico siempre quedan heridas, pero son nada frente a lo que se ha conseguido.



 La juventud fue clave y no escondió su alegría, después del esfuerzo





Y lo que se ha logrado es que Evo Morales renuncie a su cargo el 10 de noviembre y caiga un Gobierno que quería perpetuarse en el poder y consolidar su permanencia con un fraude electoral que quedó demostrado por una auditoría de la OEA cuyos resultados preliminares fueron revelados la mañana de ese domingo, horas antes de que Evo anuncie su renuncia en un video grabado desde el trópico de Cochabamba.

“Se lo sacó al MAS, a Evo Morales. Ambos han hecho un daño a la institucionalidad Bolivia. Hubo concentración de poder. Se impuso esa frase Patria o muerte”, enfatizó Herrera.

Jeanine Áñez justamente entre las primeras cosas que hizo como presidenta de Bolivia, fue erradicar el ‘patria o muerte’ del saludo oficial. El miércoles salió a saludar a los efectivos de la UTOP en la plaza Murillo y ahí ya mostró cambios en lo que será su corto mandato con relación a la gestión de más de 13 años de Evo Morales. “Subordinación y constancia”, demandó la nueva jefa de Estado a los policías, sin acompañar ese saludo con la frase “patria o muerte”, tal y como lo hacía el líder cocalero; lema acuñado en 1960 por el extinto líder cubano Fidel Castro.

En ese plan de reconstrucción del país, la mandataria de Bolivia cambió al Alto Mando Militar, armó su gabinete ministerial, anunció que derogarán la sentencia constitucional que avala la reelección indefinida a la Presidencia de Bolivia, anunció auditoría a la gestión de Evo, pronta convocatoria a nuevas elecciones nacionales y conformación con profesionales probos del Órgano Electoral que administrará el proceso eleccionario.





Las luces de los celulares iluminaron los cabildos donde el pueblo tomó decisiones trascendentales.

También anticipó que, junto al ministro de Justicia, Álvaro Coímbra, se diseñará el plan para conceder amnistía irrestricta que permita a los “perseguidos políticos” retornar al país.

“No nos parece justo que 11, 12 años (haya) bolivianos (que) estén fuera del país solo por pensar diferente, eso realmente ha sido una canallada”, agregó, anticipando un próximo retorno de quienes eran opositores al Gobierno.

Para el abogado Paúl Antonio Coca Suárez Arana, reconstruir Bolivia es una dura tarea que debe ser fruto del consenso y no de la imposición. “Las divisiones entre bolivianos es notoria, entre los que quieren a la wiphala como símbolo patrio, y los que no; oriente y occidente, área urbana y rural; masistas y no masistas. Se tienen que generar mesas de diálogo entre los actores que vayan generando una serie de pre acuerdos fruto del consenso. 

Esos espacios de diálogo deben ser participativos y con interlocutores válidos”, dijo el analista, para quien estos espacios deben desembocar en una Asamblea Constituyente, donde se realice un verdadero pacto social, que retome lo que se dejó pendiente en 2006.

“La Asamblea Constituyente de Sucre era el lugar donde se debía cerrar todas las heridas históricas del país, pero no fue así, ya que lo político primó, no el consenso entre las regiones y sus actores. Las elecciones no serán solución a los problemas del país, sino un medio para tener autoridades. Sin embargo, la Constituyente debe convocarse cuando el país esté preparado, no al calor de cálculos políticos”, recomendó.

La periodista Amparo Canedo cree que lo más importante es que, para avanzar, la presidenta Jeanine Áñez intente hacer todo por consenso y apegándose en todo momento a la ley, activando mecanismos de información y diálogo que lleguen al área rural.

“Se ha sembrado mucha mentira para dividirnos más y lo siguen haciendo. A los campesinos les hacen creer mentiras y a los citadinos también. Y eso lo están digitando personas con muchos intereses de un lado y de otro. Luego hay que dar señales de consenso y unión, con acciones que demuestren coherencia y verdad. El MAS dejó sembrada mucha mentira en el camino y la gente no es tonta, se ha dado cuenta”, dijo la periodista.

Para el historiador Eric Soria Galvarro, existen personas que están siendo manipuladas por los anarquistas a través del odio, chantaje o dádiva y que se requiere de un mecanismo de apaciguamiento especial que se debe analizar.

En criterio de Soria Galvarro, los medios de comunicación estatales, como Bolivia Tv y radio Patria Nueva, deben ejercer ese rol. Considera que lo más peligroso está en Chapare y cree que se debe pedir la intervención de la OEA y la DEA en ese lugar, porque se ha verificado la presencia de guerrilla transnacional.

“Por el fraude cometido por el MAS, se debe anular su sigla para que no utilicen el poder político para crear aún más convulsión. Otro punto que hay que poner en relieve es que la mayoría de este país, que somos los que nos movilizamos contra el gobierno impostor y fraudulento de Evo Morales, queremos vivir en paz, democracia y en un estado de derecho, por lo que ratificamos y respaldamos las decisiones de la presidente constitucional Jeanine Áñez”.

El coronel retirado de la Policía Rolando Fernández tiene una lista de acciones que se deben hacer para empezar a reconstruir el país: acelerar el próximo proceso el eleccionario, descabezar todo el aparato político y burocrático del régimen anterior, nombrar nuevas autoridades idóneas, probas e intachables ética y moralmente, incluir a jóvenes y representantes de los grupos originarios en el nuevo gabinete, gestionar la presencia de la DEA (Administración para el Control de Droga, por sus siglas en inglés), y revisar las relaciones internacionales con países que solo buscaron beneficios materiales en desmedro de nuestros intereses.

El escritor Claudio Ferrufino-Coucqueniot hace el siguiente análisis: En tiempos insurrectos como este la pregunta difícil es qué hacer después que se ha obtenido todo o parte de lo que se deseaba. Peor todavía, si existen personas que sienten que perdieron las conquistas alcanzadas en 14 años. 

En la psiquis popular se ha trabajado sobre ciertos logros y de una maquinaria prebendalista y limosnera que a simple vista ha ayudado a los menos pudientes. Más aún, si persiste la intranquilidad motivada por quienes creen que perdieron algo de sus conquistas sociales y otros que en apariencia perderán los beneficios del crimen que caracterizó al gobierno ido.

Ferrufino-Coucqueniot lanza estas respuestas: Tal vez, con inteligencia, hacer énfasis de que el “proceso de cambio” continúa, pero con características reales; que la gente, por ello, digiera con mayor calma lo que se viene.

Decir que el proceso no son los actores sino el trabajo colectivo por una Bolivia con mejores condiciones de vida, con multiculturalidad, soberanía, otros, que en sí debieran ser objetivos reales y no objeto del manoseo político. Preservar las conquistas sociales, por supuesto. Cualquiera que intente revertir eso, fracasará.

“La paz reina en Berlín, decía el gobierno de Weimar mientras masacraba a los espartaquistas en 1919. Hay que evitarlo, de un lado y del otro. Para frenar los grupos delincuenciales, de corte mussoliniano, que ha desatado el MAS, están la Policía y el Ejército. Cada cual a sus funciones. Ahora se trata de hacer marchar a un país que vivió en una burbuja. Complicado y muy difícil luchar contra una mentira. 

Pero ya se reaccionó ante la mayor: el fraude electoral; ahora toca tranquilizar a la población, asegurar a los “derrotados” que tal derrota no existe, que estamos en camino de hacer realidad concreta y con futuro el famoso cambio que enriqueció a pocos y mantuvo callado con miserias al resto. No más”, detalló el escritor y analista político.

Los vecinos, los que bloquearon varias ciudades, los que dejaron de trabajar para armar la defensa a la democracia desde la calle durante 21 días, coinciden en que para reconstruir el país será necesario que los políticos y futuros gobernantes no olviden que el poder radica en los ciudadanos, que nunca más nadie se atreva a tener intenciones de perpetuarse en el poder, de robar descaradamente el voto ciudadano ni a sembrar el terror desde el sillón presidencial.

“Sólo así se podrá consolidad un nuevo país”, dijo Regina Oropeza la noche del martes 12, antes de abandonar su puesto de bloqueo en la zona Pampa de la Isla de Santa Cruz, después de que Jeanine Áñez llegó a Palacio de Gobierno de La Paz con la promesa de pacificar Bolivia.

 
La senadora Jeanine Áñez asumió la Presidencia; la acompañó Murillo

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