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El exgerente de Mi teleférico, César Dockweiler está en campaña por la Alcaldía de La Paz, pero en esta primera fase con un objetivo específico: que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no le impida ser candidato por el MAS. Ese trabajo ya tiene una frase clave: “Inhabilitarme es permitir que se consuma la persecución política”.

Uno de los requisitos que estableció el TSE indica que los candidatos deben haber vivido en la región donde candidatean en los últimos dos años y de manera ininterrumpida. Dockweiler fue acusado por el Gobierno de Jeanine Áñez, porque en un depósito del teleférico se encontró material de campaña electoral en contra de los oponentes de Evo Morales en las elecciones fallidas del 20 de octubre de 2019.

Dockweiler salió del país. De hecho, su principal colaboradora se quedó en Bolivia, enfrentó el proceso, y estuvo con detención domiciliaria. Con el triunfo de Luis Arce en las elecciones presidenciales, el ahora precandidato edil retornó y tras hacerlo lo primero que hizo en su cuenta de Facebook fue mostrar el reencuentro con ella.

Este lunes convocó a una conferencia de prensa, mientras que por las redes sociales Dockweiler difunde un video en el que se dirige a algún auditorio: “¿Por qué contra mi?, ¿cuál es la motivación política?, ¿por qué contra mi?, yo me lo preguntaba. ¿Qué daño le he hecho a alguien?, ¿alguna vez he perseguido a alguien?, ¿alguna vez presenté una denuncia contra alguien?, ¿le hice algún daño a un ciudadano paceño o alguna persona que esté al frente políticamente?”, y él mismo responde: “jamás, yo me preguntaba ¿cuál es la razón?, esa es la razón, lograr la inhabilitación para cualquier contienda electoral”.

El noveno requisito del TSE no solamente afecta a Dockweiler, sino también al opositor Manfred Reyes Villa. El dirigente del MAS, Gustavo Torrico, quien también fue procesado y al final recibió detención domiciliaria durante el gobierno de Jeanine Añez, señaló que la diferencia es que el exgerente de Mi teleférico “es un perseguido político y el Bombón es un delincuente”. 

La Defensora del Pueblo, que en distintos momentos ha mostrado afinidad con el MAS, ha denunciado contra él “persecución política”. La decisión depende de la Sala Plena del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

El vicepresidente del MAS, Gerardo García y el concejal de ese partido Mario Condori, coincidieron en que Dockweiler es el candidato de consenso, porque además de capitalizar el voto duro del partido de Evo Morales en las laderas, dará pelea a los candidatos opositores al menos en los barrios de clase media, por la buena gestión que hizo con el teleférico.

Sin embargo, aparecieron primero en escena el exdiputado Remberto Calani, el exalcalde Omar Rocha y el dirigente José Antonio Zamora. Los tres atacan a Dockweiler, precisamente por su lado flaco, y dicen que no estuvo en La Paz el último año y, por lo tanto, no puede participar en las elecciones.

El viernes, se sumó a ellos el dirigente de las juntas vecinales paceñas, Jesús Vera, quien es polémico porque fue acusado e incluso encarcelado por supuestamente promover la destrucción de los buses Pumakatari y ahora se perfila como otro postulante por el MAS. 

Al frente, el MAS tiene ya oponentes opositores visibles, pero como siempre irían fragmentados. El exministro Iván Arias, el exdiputado Amilcar Barral, el dirigente médico Luis Larrea y el exdefensor del Pueblo y exrector de la UMSA, Waldo Albarracín, se sumarían a la carrera.

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