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La pelea electoral se centra en la elección de presidente y vicepresidente, pero hay otra que tiene una dimensión similar y que requiere estrategias más estrictas. Esa es la batalla por llegar a la Asamblea Legislativa Plurinacional y que ahora ingresó al debate por la distribución de escaños en la Cámara de Diputados. Hay frentes políticos que exigen modificar el mapa electoral bajo el argumento de que no existe igualdad entre el voto urbano y el rural, y que esa supuesta diferencia establece un favorecimiento al Movimiento Al Socialismo (MAS).

En frente hay quienes no ven necesario reformar la repartición de curules. El MAS, con sus dos tercios en el Legislativo, no tratará una ley que reformule los espacios y a ello se suma el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que dio por cerrada esta discusión.

La polémica de la fecha de las elecciones -establecida para el 6 de septiembre- no se cerró del todo y de inmediato se abrió otro debate: la distribución de escaños. La alianza Creemos es el frente en carrera que más campaña realiza para modificar el actual mapa electoral. Su candidato presidencial, Luis Fernando Camacho, dice que el TSE debería abrir la discusión para lanzar una nueva distribución de escaños legislativos. “Ningún boliviano es más que otro. Todos somos iguales, un boliviano un voto. No podemos ir a elecciones discriminando a la gente”, reprocha.

Las alianzas Juntos, que postula a Jeanine Áñez a la Presidencia, y Comunidad Ciudadana (CC), con su presidenciable Carlos Mesa, no son tan incisivos en esta temática. La primera, según Samuel Doria Medina, candidato a vicepresidente, considera que se debería realizar un estudio para verificar por qué en 2013 se hizo una delimitación y comparar si es que esa distribución está acorde a la realidad. “Hay muchas circunscripciones que se las han armado de manera tal que beneficien al MAS”, recalca el empresario.

Y en esa línea está la exvocal electoral Dunia Sandoval, quien sugiere restituir la distribución de escaños previa a la que se concretó en 2014, porque, dice, la que se implementó durante la presidencia en el Órgano Electoral de Wilma Velasco beneficia al MAS. La abogada recalca que el TSE puede rediseñar el mapa electoral o volver al de antes de 2014.

Postura de Sandoval

“Estos cambios de circunscripciones fueron muy fuertes, hubo protestas de distintos municipios porque cambiaron las circunscripciones uninominales, hubo mucho descontento porque la redistribución fue forzada para favorecer al MAS. Por ejemplo, un candidato guaraní debía ir hasta los valles cruceños para hacer campaña”, remarca Sandoval.

Esa teoría también es apoyada por el exministro Guido Áñez, quien ve necesaria la reforma electoral porque el actual mapa de escaños favorece al MAS. “Si queremos que la democracia vuelva plenamente a nuestro país, necesitamos reformar totalmente el sistema electoral, sanear el padrón, dictar leyes que garanticen el principio de un ciudadano un voto, hacer que los departamentos estén en igualdad de condiciones representados en el Senado y que los diputados sean elegidos en igualdad de condiciones”, dijo.

Otra voz en ese sentido es la de Julio Ortiz Linares, quien en 2010 fue presidente de la extinta Corte Suprema de Justicia. El abogado remarca que el TSE tiene la facultad y el tiempo para realizar una nueva distribución de escaños y también considera que la modificación de 2013 tiene el “fin político” de favorecer al MAS.

“El Órgano Electoral puede hacer la composición de los escaños logrando una nueva asignación a los nueve departamentos, en base al número de habitantes de cada uno de ellos y de acuerdo con el último censo, lo que significa que siendo el último censo nacional en Bolivia el 21 de noviembre de 2012, y no habiendo el ente electoral hecho ninguna asignación a la fecha, puede, utilizando esta facultad atributiva, cumplir una nueva asignación que guarde ecuanimidad y respeto al voto ciudadano y, ante todo, guarde proporcionalidad demográfica”, posiciona Ortiz Linares.

El censo y los escaños

El censo de 2012 estableció que Bolivia tenía en esa época 10.059.856 habitantes. De esa cifra, 6.788.962 pertenecían al área urbana y 3.270.894 al área rural. Sacando porcentajes, el 67,5% de la población vivía en ciudades y el 32,5% en el campo. El censo fue la base para la distribución de escaños.

Sin embargo, según el reglamento de distribución de circunscripciones de 2014, que todavía está vigente, de las 63 circunscripciones uninominales, 27 están en áreas urbanas y 36 en zonas rurales. Además, existen siete asientos especiales indígenas ubicados en el campo y así esta parte de la población tiene 43 diputaciones.

El analista Carlos Cordero considera que al crecer la población se debería aumentar escaños. Por ejemplo, en la actualidad, la Cámara de Diputados tiene 130 curules y el experto detalla que esta instancia legislativa debería incrementar sus asientos a 180. Hace el cálculo de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y, además, especifica que el actual número de representantes fue definido en 1980, cuando Bolivia tenía un poco más de 4,5 millones de habitantes.

“Lo único que se logró es postergar a la ciudadanía para que no tenga una adecuada representación. Por criterio economicista se mantiene este número de escaños (130) que fue calculado en 1980, cuando Bolivia tenía 4,6 millones de habitantes; hoy tiene 11,6 millones y seguimos con esa representación”, remarca Cordero.

El TSE tiene el panorama claro en este debate. El ente electoral no modificará los escaños actuales y su presidente, Salvador Romero, adelanta que la votación estimada para el 6 de septiembre se la realizará con el mapa que se utilizó en los comicios del 20 de octubre del pasado año. “La ley que regula el proceso electoral 2020 señala de manera muy precisa que se utilizarán las mismas circunscripciones que se utilizaron en la elección 2019; por lo tanto, no existe la posibilidad de un rediseño en las circunscripciones en este momento, hay un mandato legal sobre las circunscripciones”, remarca el vocal.

Además, la autoridad electoral explica que el diseño de las actuales circunscripciones está establecido por diferentes parámetros técnicos, entre ellos la continuidad territorial y que las circunscripciones giren alrededor de un promedio departamental. Romero acota que todo el territorio nacional está divido en circunscripciones y todo municipio está integrado dentro de alguna circunscripción.

“Por la manera por cómo están constituidas las circunscripciones que deben ser agregaciones de municipios o si un municipio tiene derecho a más de una circunscripción, como pasa en capitales departamentales, dentro del municipio podrán existir varias circunscripciones, lo que no se puede es partir municipios”, dice Romero.

En el MAS no hay vuelta atrás. El presidente de Diputados, Sergio Choque, rechaza la modificación del actual mapa electoral y explica que la sobrerrepresentación rural en la Asamblea Legislativa Plurinacional es mínima. “Hay un error de quienes piensan que el voto rural pesa más que el urbano. Eso es equivocado. Piensan que el voto urbano solo es de ciudades capitales y ponen a las intermedias como voto rural. Hay ciudades intermedias con más población que una capital”, destaca.

Mientras, el diputado Víctor Borda señala que en el país existen 85 municipios de 20.000 habitantes o más que no son capitales de departamento y ellos no pueden ser considerados rurales. “Cualquier modificación en las circunscripciones debe partir de un nuevo censo, que ahora no existe en Bolivia. Y lo tercero, que definitivamente no es solo una resolución de sala plena (del TSE), un cambio de este tipo debe pasar por aprobación de la Asamblea Legislativa Plurinacional”, remata.

La Cámara de Diputados está conformada por 130 curules.

La Cámara de Senadores tiene 36 representantes, cuatro por departamento

La actual distribución de escaños legislativos fue modificada en 2013. Salvador Romero, presidente del TSE, descarta cambios

ESTUDIO DE PERIODISTA

El periodista Raúl Peñaranda realizó un estudio en el que se establece que la sobrerrepresentación rural en la Cámara de Diputados es mínima y que cualquier redistribución de escaños tendría un escaso cambio político.

DESVIRTÚA PEDIDOS

El estudio acota que “las capitales de departamento tienen 56% de los inscritos y eligen a 29 uninominales (46% de esas diputaciones). Por otra parte, las provincias (es decir localidades que no son capitales de departamento), tienen el 43% de la población y el 54% de los uninominales. Por lo tanto, no es cierta la creencia popular de que el 30% del área rural elige a más diputados que el 70% del área urbana.