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¿El Gobierno transitorio, a pocas semanas de concluir su gestión, debe concentrarse en llevar adelante una gestión política o debe avocarse a la economía? Es un tema que también divide los criterios entre dos analistas consultados por EL DEBER.

Paúl Coca, por ejemplo, cree que el Gobierno de transición, lo que requiere es ajustar los errores que cometió desde el punto de vista de la administración pública.

Por ello, se requiere en este instante un gabinete que sea menos político y más técnico”, y lo cree porque considera que la presidenta Jeanine Áñez ya no tiene la presión que tenía antes, por ser candidata, y eso la obligaba a hacer mitad gestión y mitad acción política.

Por este motivo, Coca sugirió que refuerce su gabinete con técnicos, profesionales, “para tener todo saneado y entregar al nuevo gobierno que será posesionado entre el 18 y el 30 de diciembre.

“Esto no necesariamente implica el tema económico, todos los ministerios se dedican a una función específica”, aclaró.

Pero fue más allá, el siguiente Gobierno heredará desde el punto de vista de la administración pública, los problemas de 14 años, los de antes de ese tiempo y los de la gestión de Jeanine Áñez.

La ley del Presupuesto General del Estado es la normativa que se aprobará hasta diciembre, para la gestión 2021.

“El siguiente gobierno asume el poder y gobierna desde el día siguiente, contando ya con el presupuesto que se defina este año”. Por ello cree que “lo más sensato” para el tiempo que le queda a Áñez es solucionar los problemas de la gestión, sanearla y dejar todo hecho, “desde el punto de vista técnico y no político para la siguiente gestión”.

Caso contrario, eso le puede pasar factura, con procesos en contra de sus actuales funcionarios.

Mientras, para el analista político Álvaro Zuazo Vélez, el gobierno no debe descuidar ninguno de los dos frentes.

“Considero que Jeanine Áñez debe seguir gobernando hasta el último día porque es su obligación atender de la mejor manera posible y en la medida que se lo permita, los problemas de la población, y estos son de todo orden, eminentemente políticos, sanitarios y económicos”, dijo.

La recuperación de la economía es importante, pero no debe dejar de hacer política, entendida desde el concepto de buscar el bien común y no como la consolidación de fines de grupo.

“A ese bien común no debe renunciar la Presidenta. Y lo que debe hacer es mantener una agenda en la cual llame la atención a los bolivianos sobre los problemas que enfrenta”, complementó.

Esos problemas, tienen para Zuazo dos rostros. Uno el económico “y otro es la presencia disolvente del MAS en la vida del país”.

Su tarea debe seguir denunciando los peligros que entraña la presencia del partido de Evo Morales, “que hoy está más en vigencia que nunca, por la posibilidad de que esa fuerza política retorne al poder”. Sustenta su posición en la premisa que que el MAS se basa en estrategias, instrumentos y complicidades antidemocráticas que le permiten estar vigente. “Ha seguido procedimientos reñidos con la democracia, la justicia, la verdad. De hecho, no deberá participar en este proceso”.