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34 minutos y 41 segundos duró su mensaje. Evo Morales comunicó a las 16.51 de este domingo 10 de noviembre de 2019 que deja el cargo que desempeñó por 13 años, nueve meses y 19 días, pero también anunció que se quedará en el país, más precisamente en el Trópico de Cochabamba el bastión donde surgió su liderazgo como dirigente cocalero.

“Vamos a continuar junto al pueblo boliviano como lo hicimos hasta ahora (…) Vamos a seguir desde las bases, yo vuelvo a la zona del trópico de Cochabamba, ahora tendré más tiempo para compartir”, dijo el primer mandatario desde la zona de Lauca Ñ.

El también presidente de las seis federaciones de cocaleros del Chapare hizo responsables de lo que le pueda suceder a él o a Álvaro García Linera al representante cívico cruceño, Luis Fernando Camacho y al candidato presidencial Carlos Mesa, y denunció que se llegó a ofrecer 50.000 dólares por su entrega. 

Sus palabras:


“No tengo por qué escaparme, que sepa el pueblo boliviano, no he robado nada, nada, si alguien piensa que estamos robando que me diga, una prueba de que estamos robando. Si piensan que no hemos trabajado que vean el crecimiento económico”, acotó, enfatizando que es “mejor salvar la vida”.

Explicó que tomó la decisión de alejarse del poder “para que Mesa y Camacho no sigan haciendo quemar las casas y haciendo patear a mis hermanos” y explicó que no se trata de una traición a quienes fueron simpatizantes del denominado “proceso de cambio”.

 “No es ninguna traición a este proceso de lucha a los movimientos sociales, al movimiento indígena, la lucha sigue, será una parte más de nuestra vida, somos pueblo, gracias a la unidad no solo política, social, cultural, hemos liberado Bolivia”, afirmó.