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El polémico viaje del ministro de Gobierno, Arturo Murillo, a Estados Unidos forma parte del lobbie internacional que despliega el Gobierno boliviano cuando faltan menos de tres semanas para el verificativo de las elecciones generales.


Una gestión ante la secretaría general de la OEA para mejorar el equipo de observadores internacionales en el país y la entrega de una carta de la Canciller, Karen Longaric al secretario de Estado de Estados Unidos, Michael Richard Pompeo, fueron los principales objeto de esta gestión internacional.


Pocas horas después de arribar al país del norte, Murillo lanzó dos tuits, el primero, que fue borrado de su cuenta, estaba dirigido al expresidente Evo Morales al que le dijo que estaba en viaje de trabajo.


El segundo, fue publicado a las 19:06 y hace referencia a la reunión con el secretario general de la OEA, Luis Almagro. “Acabamos productiva reunión con @Almagro_OEA2015, se compromete a reforzar con veedores para elecciones. A los que anuncian fraude, como barata excusa para generar violencia, bolivianos dejaremos sin excusa. Tendremos elecciones transparentes y limpias, no como las de @evoespueblo”, señala el tuit del ministro.


En un video publicado por el Ministerio de Gobierno, Murillo explica que tiene otras reuniones hasta el viernes y que esta agenda debía estar encabezada por el ministro de Economía, pero al estar recién posesionado en el cargo Branko Marinkovic, el viaje se cumple con una comitiva reducida.


La carta


Al mismo tiempo, la Cancillería remitió una extensa carta de seis páginas al departamento de Estado de EEUU en la que la jefa de la diplomacia boliviana, Karen Longaric, realiza una explicación detallada y afirma que la versión del senador Bernie Sanders y un grupo de legisladores es “incorrecta y parcializada”.


El Senador Sanders hace mucho daño a la democracia boliviana al desinformar a sus seguidores utilizando teorías conspirativas y datos incorrectos” señala la primera parte de la misiva y luego realiza el relato de los sucesos de octubre y noviembre del pasado año.


Longaric solicita “apoyo y colaboración” para el proceso electoral boliviano y cree que manifestaciones como las de los legisladores que cuestionan el informe de la OEA, “buscan incidir en una campaña en curso y relitigar un asunto en el que más del 70 % de los bolivianos coincide: que hubo fraude en 2019”, finaliza la carta.