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A menos de tres semanas para que se celebren las elecciones generales del 18 de octubre, el ministro de Economía, Óscar Ortiz, le dio un portazo al Ejecutivo. Sin renunciar recogió sus cosas, abandonó su despacho y desencadenó una crisis en el Gobierno porque, poco después, otros dos ministros dimitieron y fueron relevados por la presidenta Jeanine Áñez.

Lo que fue negado durante todo el fin de semana, ocurrió el lunes en menos de cuatro horas. Ortiz apareció por la mañana en una conferencia y leyó un comunicado en el que admitió que mantiene “profundas diferencias” con alguna autoridad del Gobierno. Después lo identificó: Arturo Murillo, su excolega de bancada en el Senado y actual ministro de Gobierno. “Ningún cargo, por más importante que sea, como el que ocupo actualmente, justifica ir contra los principios y la ética que han guiado siempre mis acciones”, dijo el hasta el lunes ministro.

Acotó que no cree que un gobierno en sus últimas semanas deba realizar nuevos contratos o adjudicaciones importantes, que debieran dejarse para la próxima gestión. El viernes 26, la presidenta Áñez promulgó el Decreto Supremo N° 4347 referido al proyecto de conversión del aeropuerto de Viru Viru a un centro de distribución internacional de pasajeros y comercio o hub. 

La transformación de la construcción, operación, mantenimiento y financiamiento del aeropuerto Viru Viru tendrá una inversión de $us 420 millones.

Ortiz recordó, en su despedida, que hay suficientes deudas estatales al presente como para asumir nuevas obligaciones. Precisamente a comienzos de mes, el entonces ministro de Economía advirtió que Bolivia alcanzó un déficit de más de $us 2.800 millones en el primer semestre de 2020, una cifra que estaba prevista para todo el año.

Subrayó que buscó devolverles a estas entidades, la institucionalidad y luchar contra la corrupción estructural que afecta a algunas de ellas. “Como la Aduana Nacional, por ejemplo, convertida desde hace décadas en un instrumento de enriquecimiento ilícito de quienes coyunturalmente han ocupado el poder”.

En un contacto con EL DEBER, Ortiz manifestó que su molestia radicó en que el Gobierno “busca hacer contratos a última hora, y que se entregarán a mediados del próximo año”. Luego admitió que tuvo diferencias con el ministro Arturo Murillo por un caso de Elfec (Empresas de Luz y Fuerza Eléctrica de Cochabamba), pero que no fue el único.

De hecho, en el gabinete del martes, el decreto de la devolución de acciones a los exempleados y trabajadores de Elfec, que es promovida por Murillo, generó una agria discusión que terminó con la modificación del decreto. Por ese mismo caso también salió el procurador José María Cabrera.

El exministro dijo a este medio, que el de Elfec no es el caso más grave, y que observó la forma. “Todos los procesos de privatización que se hicieron tuvieron procesos larguísimos”. Le preocuparon más la firma de contratos y, como dijo en su comunicado, temas relacionados con la Aduana.

Minutos después, el ministro Murillo se presentó en otra conferencia de prensa en Cochabamba, en la que ratificó que la devolución de las acciones de Elfec “que fueron robadas por el gobierno de Evo Morales” está en marcha, con el decreto 4346.

Acotó que Ende, que administró Elfec desde 2010 hasta la fecha, prepara el informe correspondiente en el marco de la debida diligencia, en el que expondrá el estado en el que se encuentra el proceso. “Debemos saber si invirtió recursos económicos, si no, las utilidades”, y para eso se reunió el fin de semana con extrabajadores, con los directivos de Comteco, para que preparen los documentos que deberán presentar a la comisión interministerial.

“Ustedes me conocen, soy sincero, soy franco y transparente. Este tema generó muchísimos roces porque, lamentablemente, hay gente que defiende a capa y espada sus regiones, pero cuando otros defendemos a nuestras regiones, se oponen”, dijo Murillo en alusión a su excolega.

Especificó que, en este caso, “el señor Óscar Ortiz, a quien yo lo he apoyado políticamente en todo, se opuso a este tema y lo hizo de una manera que no es la más correcta”. Con esto, recordó que cuando Unidad Nacional decidió apartarse de las elecciones generales de 2019, él se alejó del partido de Samuel Doria Medina para apoyar a Bolivia Dice No que en ese entonces postulaba a Ortiz a la Presidencia de Bolivia.

Murillo manifestó que Ortiz pudo haber solicitado que se modifiquen las cosas, que se realicen los estudios necesarios, pero se opuso a que Cochabamba reciba lo que le corresponde. “Yo apoyo todos los proyectos de Santa Cruz y los seguiré apoyando, pero no los regionalismos”, fustigó.

En directa alusión a su excolega en el Senado y en el gabinete, manifestó: “A mí no me manda ninguna logia ni ningún poder regional, a mí me manda el pueblo boliviano. Yo trabajo para el pueblo, para mi gente, no trabajo para grupos de poder. Si esto incomoda a algunos, lo siento. Hubo roces, pero aquí hay una palabra empeñada por nuestra presidenta y se la va a cumplir”, atacó el ministro de Gobierno.

Inmediatamente después llegaron las renuncias de los ministros de Trabajo, Óscar Mercado, y del de Desarrollo Productivo y Economía Plural, José Abel Martínez.

Poco antes de las 14:00, Áñez posesionó al exlíder cívico cruceño Branko Marinkovic como nuevo titular de Economía. Álvaro Tejerina es el nuevo ministro de Trabajo

Por la tarde, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, mostró el decreto 4346, que supuestamente observó Ortiz, pero fue firmado por él. Mientras, el Conade manifestó su preocupación por la influencia que Murillo tiene sobre la presidenta, que consideran que podría ser negativa.

En el ámbito de la Asamblea, el diputado Amílcar Barral, de UD, comentó que la salida de Ortiz, “hombre fuerte en el gabinete, es una muestra de grandes problemas dentro del Gobierno. La lucha de poderes, de quién es mejor, se asemeja a lo que hizo en su tiempo el MAS en 14 años”.

Desde Santa Cruz, el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, recordó que quien tiene la atribución constitucional de designar a los ministros es la presidenta. “No hay que incomodarse con ningún cambio, todos somos servidores públicos de paso. Disentir es un derecho, luchamos 14 años por una democracia plena. Y ahora estamos satisfechos porque el 18 de octubre el pueblo definirá a sus nuevos gobernantes”, dijo.

El expresidente y actual jefe de campaña del MAS, Evo Morales no perdió la oportunidad, y a través de Twitter aseguró que “No es solo una crisis de gabinete, es una crisis generalizada. Cientos de miles de personas caen en la pobreza, se privatizan nuestras empresas y la corrupción no cesa”.

El analista Carlos Valverde, calificó la situación como “terriblemente grave” por la señal de incertidumbre que se da al país. “Nos están haciendo mucho daño y esto va a terminar radicalizando a la gente, y están trabajando para que gane el MAS”, declaró a Unitel. Además, acotó que hay una crisis de Gobierno, no de gabinete.