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Violeta Domínguez es la representante de ONU Mujeres. Ella conoce muy bien la realidad boliviana y mira con optimismo las elecciones del 18 de octubre. Cree que las candidatas conocen más sus derechos y que la juventud de muchas de ellas es un factor que ayuda a dar pasos contra la mentalidad patriarcal que impera en nuestro país. Si bien en Bolivia existe la ley y el reglamento para normar la violencia política, está convencida de que se debe hacer seguimiento para garantizar el cumplimiento de la equidad. Ella accedió a una entrevista con EL DEBER.

- ¿Cómo observa el proceso electoral en Bolivia?
Desde las elecciones pasadas hasta ahora se ha hecho un fuerte trabajo en varias líneas. Los dos ejes principales son la participación política de la mujer y la violencia política. Se ha trabajado preparando el terreno hacia estas elecciones. Hubo disposición del presidente del Tribunal Supremo Electoral y de todo su equipo; por lo que hemos montado una unidad de género específica en el tribunal y en todos los tribunales departamentales. No solo es fortalecer la aplicación de las leyes, sino que se sensibilice y capacite desde los vocales, hasta los jurados en las mesas.

- ¿Qué puede ser diferente en esta elección?
Hay mucho optimismo porque hemos hecho un ciclo de diálogo con todas las candidatas. Vimos que puede haber distintas ideologías, pero también las mujeres tienen muchos puntos en común, como la discriminación a la hora de configurar las listas y después que conozcan sus derechos cuando son candidatas.

Se ha desarrollado la ley y todos los partidos están obligados a tener el 50% de participación de la mujer, pero no debe ser solo número, sino efectiva; que ellas sepan cuales son sus obligaciones y derechos y que los puedan ejercer

- ¿Cuánto dista la paridad nominal en las listas de la participación real de la mujer?
Si bien existe la ley (de paridad) hace mucho tiempo, su implementación no fue efectiva. Se cumple a nivel de gobierno central (Parlamento), pero no a nivel de alcaldías, gobernaciones o ministerios. Debe aplicarse a todo. Estamos trabajando para que esta participación se dé en todos los niveles.
Bolivia es el primer país del mundo que tuvo una ley paritaria, pero que eso no ha significado que hubo avances suficientes y necesarios en la participación y decisiones, no es así. Ahora hay una mayor mentalidad de que la participación debe ser real.

Para eso, vamos a hacer un seguimiento. La novedad es que vamos a estar monitoreando para que la participación de las mujeres sea efectiva, que si ocurre una renuncia de una mujer, se sepa por qué.
En Bolivia hay muchas mujeres jóvenes y eso marca una transformación importante. Eso lo engancho con la violencia política. Muchas mujeres, a lo largo de los años que han sido candidatas, han sufrido muchos episodios de violencia. Hay una ley en Bolivia, que está avanzada en esto, para que se pueda hacer seguimiento de qué está ocurriendo con esa mujer, si se la está obligando a renunciar, si es hostigada

- ¿Hubo muchos casos?
Sí, ha habido. El tema es que muchas mujeres no denuncian porque no se contaba con un mecanismo reglamentado. Ahora sí tenemos un reglamento que regula todas las denuncias que se hagan sobre violencia política, tipificándolas en las diferentes categorías. Puede ser desde que no sean consideradas las opiniones, como se ha visto en alguna alcaldía, hasta casos de agresión física, de agresión sicológica, de amenazas, de acoso. El reglamento ya está en práctica y va a tener que valorar y hacer seguimiento a todo el proceso hasta llegar a la sanción. Hasta ahora no hemos tenido casos sancionados, pero sí muchas denuncias.

- ¿Cuáles son los hechos que más han llamado la atención de ONU Mujer?
Los más graves e insólitos quizás no los conocemos, porque no los han denunciado. No los dan a conocer por vergüenza o por que piensa que es su culpa y que la perjudicará más. Hay casos que se conocen, pero no de manera oficial. Por ejemplo, que haya amenazas de vida a candidatas, amenazas de secuestro a hijos, a familiares o a personas cercanas, el hecho de agresiones verbales en medio de actos políticos. Son cosas que han ocurrido en Bolivia, a todo nivel, tanto en el nacional como en gobiernos departamentales o municipales. Hemos conocido casos de alcaldesas agredidas, de mujeres políticas que han atentado contra sus casas, etc. Y eso no ocurre de la misma manera entre los hombres. También hubo acosos íntimos a muchas mujeres candidatas con su vida privada. Entre los hombres puede abordarse en una discusión en la que se dicen lo que quieren, pero no se pasa más allá, al terreno íntimo.

Hay tantos tipos de violencia que lo que estamos enseñando es que la candidata pueda distinguir que eso no es normal, que ella no tiene que estar pasando por una situación de ese estilo y que tiene un mecanismo para denunciarlo. Tal vez lo habían naturalizado de alguna manera, pero ahora se hace más evidente. También las candidatas son más jóvenes, ya con el manejo de redes sociales es muy difícil no enterarte de determinadas cosas, de lo que está y lo que no está bien. Eso les permite saber que van a tener un respaldo. Muchas mujeres en política no hablan de esto porque no se sienten respaldadas. Es importante darles apoyo y seguimiento, de manera que si los casos son reales deban tener su sanción.

- ¿Qué lugar ocupa Bolivia en violencia política contra la mujer?
Dentro de los registros que tenemos, Bolivia está entre los tres primeros países de Latinoamérica. El tema es que en varios países esto no está tipificado, por lo tanto, no hay data; sin embargo, en todo el continente existe el tema de la violencia política. La gran suerte en Bolivia es que hoy tenemos los mecanismos para monitorear, pero está entre los primeros países, porque todavía hay concepciones patriarcales muy fuertes y además hay un sentimiento de culpa hacia la mujer, en sentido de que si se dedica a la política abandona el hogar, abandona a los hijos o deja sus tareas como mujer, que son consideradas obligatorias.

A veces se cree que esto solo lo apoyan las mujeres, pero quiero resaltar que hay muchos hombres políticos que respaldan el seguimiento, son conscientes del tema y que apoyan la aplicación de la ley.

Por ejemplo, tuvimos autoridades que hacen bromas en relación a las mujeres políticas. 

- ¿Cuál ha sido la respuesta mayoritaria de los hombres políticos a la necesidad de darle mayor participación a la mujer?
La verdad es que acabas de decir algo preocupante. Es que es algo naturalizado en las culturas patriarcales. Que se haga una broma machista y que todos lo vean como algo normal, que nadie se dé cuenta de que es una discriminación hacia la mujer. En este caso, Bolivia es un país arraigado en una fortísima cultura patriarcal y machista, entonces lo que se debe hacer es sensibilizar y educar a los hombres, porque éste no es un problema solo de las mujeres, es de hombres y mujeres; sobre todo en el gobierno de un país, donde los que toman decisiones deben dar ejemplo, que la gente vea que algo está cambiando, que a la mujer ocupa otro lugar, que se la está respetando. Esto no es solamente ni de una clase social ni de un partido, es general, de todos los hombres y las mujeres bolivianos.

Sin embargo, la respuesta de los hombres es positiva. Yo creo que están mentalizados a que la mujer ya está en otro estadio de la vida, que está formada igual o mejor que los hombres; las mujeres jóvenes están más formadas que los hombres, porque son más constantes en los estudios. El hombre se ha dado cuenta que las mujeres han establecido redes de solidaridad, sororidad, que harán seguimiento y que van a estar más unidas.

Yo les decía a las candidatas que, a pesar de las diferencias ideológicas, en este tema tienen que ser una sola, para poderse defender unas a otras y plantar cara a cualquier circunstancia que aparezca. Va a ser lento, esto toma tiempo no se da de la noche a la mañana. Pero soy optimista.

Es importante también que las mujeres se lo crean. Hay algunas de ellas que son machistas sin darse cuenta. Lo integraron tanto en su vida cotidiana que lo ven como algo natural. La propia mujer es la que debe darse cuenta de sus derechos.

- ¿Cuál es su mensaje a la mujer que se siente inferior?
La mujer tiene los mismos derechos plenos de incluirse y estar en lo que ella decida: política, en la empresa, en su emprendimiento o de quedarse en casa. Pero la opción debe ser de ella, no obligada por el esposo, el padre o el hermano. Ella debe ser libre.

En la política, animarlas porque las mujeres valen muchísimo. Animarlas a que saquen eso, que lo pongan en práctica, que se lo crean, que lo puedan manejar así.