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-El 11 de septiembre se recordaron 12 años de los hechos ocurridos en Porvenir. Ahora, ¿cómo analiza ese suceso en el que murieron 15 personas?
El tiempo pone las cosas en su debida perspectiva y dimensión. Lo de Porvenir fue un acto premeditado por mentes desequilibradas; de una insensibilidad humana que supera de lejos el desprecio a la vida y la crueldad. Y no lo digo por mis 11 años de prisión, que fue un medio a su objetivo; lo digo por el costo en vidas humanas que estuvieron dispuestos a sacrificar para “escarmentar” a los opositores.

_Informes internacionales, algunos afines al Socialismo del Siglo XXI, responsabilizaron a la Prefectura y a los cívicos por los hechos, ¿qué dice usted?
El socialismo del siglo XXI ha demostrado en los hechos que no es afecto a las reglas de la democracia. Algunos organismos internacionales y varios de sus consultores han perdido prestigio por respaldar esos proyectos autoritarios. Ese es su problema; no debemos preocuparnos por lo que algunos extranjeros digan de nosotros. 

En el caso particular de Porvenir, es el pueblo pandino y quienes habitaban Pando en aquella época los que saben que la responsabilidad absoluta de aquello fue de quienes planearon el enfrentamiento y se opusieron a cualquier intento de evitarlo.

_¿Qué impacto tuvo este hecho en su vida?
Es central en mi vida, sin duda y son muchas lecciones. Primero, la importancia de la familia, los amigos y la salud. Luego, el valor de la democracia, la justicia, la solidaridad y la libertad como los pilares fundamentales de nuestro país. La determinación y la fe en lo personal. Pero, sobre todo, la importancia de tener la conciencia tranquila en lo espiritual; si uno está en paz puede enfrentar las mayores adversidades.

_Usted permaneció más de una década en la cárcel, ¿cómo califica esa etapa?
Estuve preso 11 años. Cinco en San Pedro y Chonchocoro y seis en detención domiciliaria por razones de salud. Sin embargo, nunca dejé de luchar contra el proyecto autoritario de Morales; restringido por las circunstancias, afectado por el injusto castigo que, además, se extendió a mi familia. Fue una década dura para Bolivia, no solo para mí.

_¿Qué opina de Evo Morales?
Despreciable, un enfermo moral. Traidor a la patria; entregó el país a intereses internacionales y al narcotráfico por su angurria de poder. Traicionó a sus propios seguidores una y otra vez. Directamente vinculado a la muerte de gente, en casos como el de Porvenir, en el Hotel Las Américas o Huanuni y otros más. Oportunista, capitalizó aciertos y errores de otros, pero nunca hizo méritos propios.

_¿Qué opina de Juan Ramón Quintana?
Siento lástima de ese personaje. Impostor y oportunista. Será ridiculizado eternamente por el coqueteo con la chica de su jefe y sus “hormonas amazónicas”. Eso es todo lo que queda de él.

_¿Qué dice de Rubén Costas?
No puedo decir que me decepcionó, pues siempre fue más la pose que el contenido; pero no creí que fuese capaz de acobardarse de la lucha y acomodarse al juego abandonando fríamente a sus compañeros. Dejó caer la bandera de la autonomía y era eso lo que nos unía.

_¿Cómo califica el momento político que atraviesa el país?
Dejà vu. Lo vivimos el 2002 en un proceso electoral similar, irónicamente con algunos de los mismos actores. La última vez, por no concertar las salidas políticas, fracasamos como país y caímos en las redes del masismo. Espero que esta vez la ciudadanía y los políticos hayamos aprendido la lección. La democracia se construye en base a consensos, que nacen del diálogo político. Quienes sembraron la idea de que consenso y cuoteo es lo mismo fueron quienes querían destrozar la democracia. El autoritarismo centraliza el poder, la democracia lo distribuye con equilibrio. Quien busca el diálogo es democrático y pitita, quien se niega a dialogar con sus pares es autoritario y promasista.

_¿Está apoyando a algún candidato o frente político?
Sí. Estamos apoyando la candidatura de Creemos, bajo el liderazgo de Luis Fernando Camacho. Creemos, valga la redundancia, que la lucha no ha concluido y que debemos seguir luchando hasta derrotar cualquier resquicio de autoritarismo en Bolivia. Tenemos como meta restaurar plenamente la democracia y volver a impulsar las autonomías departamentales.