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No hay visto bueno a la invitación que hizo la presidenta del Senado de Bolivia, Eva Copa, a la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, para que observe el proceso electoral boliviano este 18 de octubre. La canciller Karen Longaric considera que la invitación es una convocatoria a una intromisión más del gobierno de ese país en asuntos internos de Bolivia.

"Desde mi punto de vista es una invitación a una intromisión más del gobierno argentino en los asuntos internos de Bolivia. Esto lo digo por todos los antecedentes que se han dado y que el Gobierno de Bolivia ha repudiado", expuso Longaric en un entrevista con TVU.

 Copa envió una carta al Gobierno argentino extendiendo dicha invitación y a otras representaciones de las cámaras de diputados y senadores de América Latina, Europa y a organizaciones del exterior para que sean parte de los observadores de las elecciones "y así acompañar y hacer seguimiento a cada una de las etapas que se establecieron en el calendario electoral", según ABI.

Longaric dijo que supo  de la invitación porque el Senado argentino envió una nota a la Embajada de Bolivia, pidiendo información acerca de los comicios y lugares en los que supuestamente estaría la 'vice' argentina. La canciller afirmó que la invitación tampoco era de conocimiento del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Además, consideró que sería "muy contradictorio" que Fernández de Kirchner venga a Bolivia, siendo que desconoce o ha rechazado reconocer al gobierno de la presidenta Jeanine Áñez, es decir, no consideran que Áñez sea la presidenta oficial por sucesión constitucional, esto debido a que Juan Evo Morales renunció al poder y se fue del país en noviembre pasado, junto a Álvaro García Linera.

"Si vienen a Bolivia necesariamente tendrán que recurrir a autoridades del Poder Ejecutivo, por cuestiones de seguridad. Entonces, francamente me deja muy desconcertada esta situación en mi calidad de canciller. Lo más lógico sería que la visita de una autoridad del Poder Ejecutivo de otro país nos comunique de este viaje", puntualizó.

El gobierno de Alberto Fernández cobija a Evo Morales desde diciembre de 2019 permitiendo que realice actividad política constante desde ese país, pese a que hay tratados internacionales que la restringen. Esto generó una situación de tirantez entre ambos países.

La situación se empañó más después de que el subsecretario argentino de Obras Públicas, Edgardo Depetri, se comprometiera a "fortalecer la participación" de migrantes bolivianos en las elecciones generales para que el Estado Plurinacional "vuelva a ser un país libre y democrático". Esto sucedió tras una reunión con Evo en territorio argentino.