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Luis Arce Catacora, candidato presidencial del MAS, se encuentra a poco menos de un punto porcentual de ganar las elecciones generales del próximo domingo, según la proyección de votos válidos realizada por la empresa Ciesmori, para las redes televisivas Unitel y Bolivisión.

Sin embargo, representantes de los tres frentes en disputa coincidieron en que en la fase final de la campaña el dato importante es el de intención de voto (hay mucho que trabajar con los indecisos), y los que señalaron que su voto es secreto, u optaron por el blanco y nulo, que no son tomados en cuenta en esta proyección, durante la última esta semana antes del 18 de octubre. 

Arce, se ubica primero con 42,2%, mientras que Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC), logra 33,1%. Es decir, existe una diferencia de 9,1 puntos porcentuales entre ambos candidatos. Un candidato, para vencer en la primera vuelta debe tener más de 40% y superar al segundo por más de 10 puntos porcentuales.

Los datos indican que en el tercer lugar se ubica la alianza Creemos, de Luis Fernando Camacho, con 16,7%, seguido por el Frente Para la Victoria (FPV) de Chi Hyung Chung con 3,7%; Jorge Quiroga de Alianza 21, quien declinó hoy su candidatura, con 2,8%, mientras que María Bayá, de Acción Democrática Nacionalista, (ADN) consigue el 0,8%; finalmente, Feliciano Mamani, de Pan-Bol, se ubica último, con 0,7%.

Estos resultados pueden cambiar, porque la proyección tampoco toma en cuenta el voto en el exterior, que podría ser mayoritario en favor del MAS, ni tampoco la variable que liberó el expresidente Jorge Quiroga, que declinó su candidatura este domingo, y su porcentaje se repartiría entre Mesa y Camacho.

La excandidata a la vicepresidencia por la fórmula que postulaba a Quiroga, Tomasa Yarhui, señaló en entrevista con Bolivisión, que aunque no lo dijeron públicamente, la renuncia a la candidatura busca que la población apoye al que tiene mejores opciones, es decir, a Carlos Mesa.

El director de Ciesmori, José Luis Gálvez, explicó que esta proyección se basa en la cantidad de votos que tiene de manera explícita cada candidato, sin contar los blancos y nulos. “El día de la elección se registrarán todos los votos, incluidos blancos y nulos y se reporcetualizará entre los votos obtenidos por todos los candidatos”, explicó.

Admitió que el dilema que se tiene en la realización de encuestas, es que no todos dicen por quién votarán. “Tenemos una proporción importante que señala que no sabe, o que su voto es secreto. Para despejar estas variables, lo que hacemos es construir un índice de afinidad que permite establecer la probabilidad que tiene cada uno de ellos de votar en una u otra dirección”

Luego, los encuestadores porcentualizan nuevamente los blancos y nulos, de esa manera pretenden presentar la fotografía más cercana al día de la elección. Sin embargo, los resultados que exponen no hacen referencia al 18 de octubre, sino al potencial resultado que se obtendría si las elecciones fueran el domingo 11 de octubre”.

Las reacciones

El coordinador de campaña de CC, Ricardo Paz, comentó que “es muy cuestionable desde el punto de vista metodológico hacer esta proyección y eso que llaman extrapolación. Lo interesante y lo importante es quedarse con el dato de intención de voto, tomando en cuenta la cantidad de indecisos, nulos y blancos. Todos ellos tomarán una posición definitiva en esta semana”.

Aseguró también que lo que está claro es que el país no puede correr el riesgo del retorno de Evo Morales y del MAS. “Eso es lo importante, las fuerzas democráticas y el electorado, porque ahora la decisión final está en manos de la gente, si corremos ese riesgo o no”.

El vocero de Creemos, Edwin Bazán, consideró que esta proyección “es una ficción, carente de un respaldo científico. Los votantes no se comportarán igual que una fórmula matemática. Por tanto nos ratificamos en que no habrá victoria del MAS”, y apostó que habrá segunda vuelta.

Por su parte, el portavoz del MAS, Sebastián Michel, fue también cauto. “Es una metodología que sí existe, pero yo prefiero quedarme con la intención de voto. Y eso nos da la claridad de que nos falta por hacer demasiado trabajo. Los indecisos no se comportarán igual que los que ya tienen su voto definido. Ahí es donde hay que hacer más trabajo”.