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El 21 de septiembre (Día de la Amistad en Bolivia), Arturo Murillo, entonces ministro de Gobierno, dijo que solo se iría del Ejecutivo de dos formas, si la presidenta, Jeanine Áñez lo echaba o si ella entregaría la banda presidencial al nuevo presidente. Pero renunció el 5 de noviembre a mediodía, tres días antes de que Áñez entregue el poder a Luis Arce.


“Renuncio al final de su mandato, porque mi tarea, consolidando la seguridad interna del Estado y de la sociedad, ha concluido”, señala la primera parte de la carta que envió a palacio de Gobierno y tiene hora y fecha de recepción. En una extensa carta de tres carillas, el ex hombre fuerte del gobierno afirma que cumplió con las tareas que le encomendaron.


Acusa en la misma a “personas de izquierda y de derecha” que intentaron desestabilizar la democracia y que por los esfuerzos que realizó se pudo consolidar la paz. En su segundo punto relata el trabajo que cumplieron durante la pandemia del coronavirus en el país y dijo que los operativos salvaron “tantas vidas”.


Protección


El tercer punto es el más extenso y hace referencia a la lucha contra el narcotráfico y aconseja que Jeanine Áñez pida protección al próximo gobierno. “que se le otorgue a usted y al equipo que llevó a cabo la lucha contra las drogas, la necesaria y correspondiente protección para garantizar su seguridad”, señala otra parte de su nota.


Y añade, al final, que existe la posibilidad de que la presidenta saliente corra peligro por una venganza de las mafias narcotraficantes, “es probable y lamentablemente posible, un contraataque de mafias internacionales contra su seguridad personal y familiar, contra la seguridad física y la vida de varias personas que componían el equipo de lucha contra las drogas en este último año”.


De ese modo Murillo dejó el cargo tres días antes de que Áñez entregue el mando. Según las fuentes del Gobierno, el exministro de Gobierno ya no estaría en el país, algo que no se ha podido comprobar. En una entrevista con EL DEBER dijo que él no será, “trofeo de narcotraficantes, ni pedófilos, ni delincuentes vendidos a las mafias narcotraficantes, pueden estar seguros de eso”. Hoy Murillo ya no apareció en ningún acto oficial.