Escucha esta nota aquí

Es como los estudios en la universidad: lo que no hiciste durante todo el semestre no pretendas hacerlo en las últimas 48 horas. Analistas y estrategas coinciden en que no hay tiempo para cambios de timón y se aferran a la ruta establecida al inicio de la campaña, allá, en el lejanísimo enero, aún antes de que el coronavirus fuera aceptado como una amenaza global.

Mientras Carlos Mesa centrará su búsqueda de votos en los costales ajenos y su campaña se volcará casi por completo a Santa Cruz, Luis Arce tratará de convencer a los grupos sociales más afectados por la crisis, no solo de que él tiene la forma de mejorar la economía, sino que además puede dar estabilidad política convenciendo a los congresistas ajenos de que apoyen sus planes.

El tercero en discordia, Luis Fernando Camacho, repetirá caravanas en Potosí y Cochabamba, donde considera que aún puede subir en la preferencia electoral, antes de volver a su tierra para cerrar campaña y cuidar los votos que le quieren robar a nombre del voto útil.

Antes de que el ciudadano se quede solo frente a la papeleta y la urna, habrá dos días finales e intensos de campaña y tres días más de silencio electoral en el mundo real y un bullicio ensordecedor en las redes sociales.

Voto por voto

Para José Luis Santistevan, abogado constitucionalista y analista político, esta ha sido una de las peores campañas de los 38 años de democracia moderna que tiene Bolivia. Lo dice no solo por la judicialización de la misma -se llevó a tres cortes en dos poderes diferentes la personería jurídica del MAS y se presiona al fiscal general para que renuncie-, sino porque una de las principales herramientas para ganar votos es tratar de que otros candidatos renuncien a su candidatura.

Así, Santistevan ve tres tipos de votos posibles: el del MAS, al que califica como el partido más estructurado y con el votante más fidelizado; el voto útil, que promueve Mesa, que de momento tiene un techo que no puede empujar mucho más allá; y el voto a favor de Camacho, al que liga más con la identidad cruceña, aunque se trate de una elección nacional.

Santistevan cree que es una elección en la que los dos primeros tienen más posibilidades de llegar a la Presidencia, pero en la que el tercero también tiene mucho que decir en la repartición del poder.

Ahí está la primera discusión: ¿Arce está a las puertas de ganar la elección en la primera vuelta? Con las encuestas fuera de la jugada -solo se podían publicar datos de estas hasta el domingo- el más convencido de que el MAS puede ganar con una sola votación es Comunidad Ciudadana. Así lo dijo el fin de semana Ricardo Paz y es su forma de activar el llamado voto útil, ese en el que el elector deja de votar por el que quería, para favorecer al segundo. Para ello caracteriza a Arce como títere de Evo Morales y confía en que Camacho sufra la misma suerte de Óscar Ortiz, que perdió la mitad de sus votos en la última semana. Es más, Paz dice que el escenario de hoy es el mismo que el del año pasado.

El MAS no cree que esté a punto de ganar la elección y prefiere describirla como una elección abierta. Así lo dice su vocero, Sebastián Michel, que sigue repicando en que esta elección no es sobre si Evo Morales vuelve o no al país, sino sobre quién puede sacar a Bolivia de la crisis. El MAS no dejará la ‘tuja cruceña’ vacía y pasará el último día de campaña en tierras grigotanas. Un porcentaje de la torta similar al que se comió el año pasado, casi le garantizaría ganar en primera vuelta.

Estas dos ‘movidas’ convierten al voto de Luis Fernando Camacho casi en un escenario de disputa, con Mesa con ganas de comérselo. “Se quedarán con las ganas, con hambre” y muy desnutridos, sentencia Centa Rek. La candidata a senadora, dice que no hay posibilidad de que Arce gane en primera vuelta, que han analizado el informe que la Organización de Estados Americanos hizo el año pasado sobre el fraude y descubrieron que Evo Morales solo obtuvo el 26% de los votos, por lo que no hay motivo de asustar a la gente con el voto útil.

“Hay una tácita alianza entre azules, naranjas y verdes. Ya casi se podrían hacer una bandera. Se han aliado para tratar de sacar del escenario político a Luis Fernando Camacho. Este viejo sistema político no quiere un actor nuevo que ponga otras reglas a la democracia”, dice Rek.

Entre la épica y la estabilidad

Así, la recta final parece ser un mano a mano entre el voto útil, el voto identitario y el voto por la estabilidad, en el que algún candidato tendrá que pisar terreno ajeno si quiere sobrevivir para pelear otro día.

Así, por ejemplo, Julio Córdova, sociólogo y experto en demoscopia, cree que la mayor oportunidad de Mesa de desatar el voto útil está en el tercio de cruceños que no ha manifestado por quién va a votar. Para ello tendrá que pisar el terreno de Camacho, hablarle de los 21 días de lucha, hito que el analista paceño observa aún fresco en el votante local y una ventana a través de la cual Mesa podría colarse. 

El expresidente tendrá que convencer al cruceño que la mejor forma de preservar la conquista de los 21 días es votar por él. Sin embargo, quizá él no sea el mejor mensajero para aquello, sino que sean cruceños influyentes los que lo digan.

Córdova también cree que Mesa tiene aún un bolsón de clase media en La Paz a los que no les fascina ni los logra convencer, pero que son propensos a votar por él. Al igual que la clase media indecisa cruceña es propensa a votar por Camacho. Según Santistevan, a Camacho no le queda tampoco muchas más zonas que apostar por el voto emotivo jalado por los 21 días de movilización.

Y Arce, “seguir machacando en la economía y el empleo, es su nicho”, dice Santistevan. Sin embargo, más focalizado en las clases populares. Córdova observa que Arce tiene pocas posibilidades de crecer entre los indecisos de clases medias, pero sí hay un número importante de personas que no han definido su voto en las áreas rurales y las clases populares citadinas. Ahí, como Mesa tiene que pisar territorio de Camacho si quiere achicar distancias, Arce deberá robar banderas del bloque antimasista. Córdova dice que para conquistar ese indeciso popular y rural, Arce debe distanciarse claramente de Evo Morales, algo en lo que David Choquehuanca ha sido más claro.

No le será tan fácil. El excanciller estaba relativamente lejos de Morales antes de la renuncia, pero Arce fue casi impuesto como candidato por Evo. Córdova ve que Arce no ha estado muy acertado en sus discursos sobre su cercanía con Morales. El otro punto que Arce debe cambiar sobre la marcha, si quiere conquistar indecisos, es la estabilidad política: mientras los voceros del MAS hablen sobre irrespetar los resultados electorales, más lejos están los indecisos de votar por sus colores.