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Cada comienzo de año muchos se plantean el firme propósito de comer bien y asistir a un gimnasio a lo largo de éste, pero en el camino terminan desistiendo, pues aunque la voluntad sea inquebrantable siempre aparecen compromisos a los que no se puede decir que no. Mantener una buena alimentación, cuidar tus comidas y tener una vida social activa no será tarea fácil, pero con estos pequeños trucos quizás te resulte más sencillo manejar ese tipo de situaciones a largo plazo.

LO REAL SIEMPRE SERÁ MEJOR QUE LO PERFECTO
Si crees que estar a dieta solo cuenta cuando se cumple al cien por cien, debes saber que es imposible. Muy pocas personas tienen semejante control sobre su vida y enfrascarse en el perfeccionismo solo traerá frustración. Los imprevistos se llaman así porque ocurren sin que estén planificados y eso puede reflejarse en un almuerzo laboral, el cumpleaños de un familiar, o que no encuentres en el supermercado exactamente ese alimento que estabas buscando.

TEN SIEMPRE UN COMODÍN
Barritas energéticas, frutos secos, fruta o batidos de proteína, solo por dar algunos ejemplos. Procura siempre tener opciones saludables a mano, vayas a donde vayas, para no caer en la tentación de comer algo pesado en la calle, trabajo o escuela.

ELIGE SABIAMENTE 
Muchas veces, cuando sentimos que no hay otra alternativa, terminamos entregándonos completamente al deseo y nos saltamos por completo la dieta, probando de todo y comiendo en exceso. Esto es un error, no es lo mismo desviarte un poco que tener un exceso calórico que duplique la ingesta diaria normal. Tómate un tiempo para analizar lo que comerás y elige la opción que se acerque más a tu propósito; así evitarás sumar más calorías con bebidas gaseosas o alcohólicas.

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