Santa Cruz vivió este domingo una jornada electoral marcada no solo por la expectativa del balotaje, sino también por escenas profundamente humanas. Las candidatas a la vicegobernación, Dianey Caba y Paola Aguirre, protagonizaron momentos de intensa emoción que reflejaron el peso de la campaña y el respaldo ciudadano recibido en las urnas.
Desde tempranas horas, ambas aspirantes acudieron a sus respectivos recintos de votación acompañadas de sus familias, en un gesto que combinó lo político con lo personal. En el caso de Paola Aguirre, candidata por Libre, su llegada al barrio Guaracachi estuvo rodeada de muestras de apoyo. Antes de emitir su voto, se persignó y, visiblemente conmovida, agradeció el acompañamiento de la gente.
Aguirre estuvo acompañada por el candidato a gobernador Juan Pablo Velasco, con quien reforzó la imagen de unidad de su alianza. En medio de aplausos y arengas, la candidata no pudo contener las lágrimas. Su hija fue parte del momento simbólico al introducir la papeleta en el ánfora, en una escena que sintetizó el carácter familiar y emocional de la jornada. “Santa Cruz va a decidir con sabiduría”, expresó, apelando a la responsabilidad del electorado.
Del otro lado de la contienda, Dianey Caba, candidata por Santa Cruz para Todos, también vivió una experiencia similar en el Colegio Británico. Rodeada de su familia y acompañada por su pareja, la joven postulante se mostró emocionada por el respaldo recibido tras una campaña que, según relató, recorrió las 15 provincias y 56 municipios del departamento.
“Es hermoso estar en la democracia”, afirmó entre lágrimas, al reconocer el apoyo ciudadano que la llevó hasta esta instancia decisiva. Caba, que inició su proyecto político con 28 años y hoy, con 29, compite en una segunda vuelta, destacó el papel de la juventud y de las mujeres en la vida democrática cruceña.
Ambas candidatas coincidieron en un punto: la emoción no solo responde a la competencia electoral, sino al significado de representar a un sector históricamente relegado en los espacios de poder. Sus lágrimas, lejos de ser un gesto aislado, reflejan el impacto de una campaña intensa y la conexión lograda con la ciudadanía.
En un departamento que elegirá por primera vez a una mujer como vicegobernadora, la jornada dejó postales que trascienden lo electoral y se instalan en el terreno simbólico de la representación, la inclusión y la esperanza democrática.