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Una inusual pedida de mano se registró en el fútbol rumano, cuando el árbitro central, Marius Matica se arrodilló sobre el césped para pedir matrimonio a su juez de línea, y novia, Gyorgi Duma, antes del pitazo inicial del cotejo entre Oradea - CS Diosig, por la cuarta división de ese país y que terminó empatado 3-3.

 

La particular y sorpresiva pedida de mano terminó con el beso de la línea al colegiado, símbolo que habrá boda muy pronto. Marius, de 21 años de edad, planificó la petición matrimonial para salir de lo común y así sorprender a Duma, de 20 años.

Anteriormente, ha existido pedidas de mano en el fútbol pero pocas veces en un espacio de tensión como es el arbitraje, donde los colegiados suelen sentirse solos ante las críticas (e insultos) por parte de las gradas y las presiones sobre el césped, según cita el diario El Periódico de España.

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