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De manera excepcional, el Gobierno autorizó al Comité Nacional de Bioseguridad realizar ensayos de semillas transgénicas de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya. La producción con semilla genéticamente modificada (OGM), conocida como transgénico, será destinada al abastecimiento del consumo interno y las exportaciones.

El Decreto Supremo 4232, en su artículo uno da vía libre para que en Bolivia se trabaje con semillas transgénicas, que luego de evaluaciones en campo, permitirán elegir nuevos eventos. A la fecha, en el país solo se trabaja con un evento para soya, resistente al glifosato (un herbicida).

Marcelo Pantoja, presidente de la Asociación de Productores de Oleginosas y Trigo (Anapo), dijo que no entienden cómo se demoró tanto la norma, pero destaca que se haya tomado la decisión pensando en el país. "Es un acierto, la mejor noticia en el campo en los últimos 14 años, genera un cambio radical, con tecnología de punta, la misma que se utiliza en Argentina, EEUU, Paraguay", resaltó el dirigente.

Se podrá trabajar en un ambiente global y en el caso de Bolivia, generará mas empleos, mejorará la productividad, y se tendrán excedentes exportables con el propósito de que el país pueda seguir creciendo, según Pantoja.

La norma establece que se deberá tomar en cuenta las acciones y medidas adoptadas por los países vecinos, referentes a los productos agrícolas y alimenticios producidos por técnicas de ingeniería genética; para lo cual el Ministerio de Medio Ambiente y Agua en coordinación con el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras realizarán las evaluaciones correspondientes. 

¿Cuándo se verán resultados?

El siguiente paso, luego del decreto mencionado, es que se hará un procedimiento abreviado, se verán cuáles son los mejores eventos que se adecuan al clima, la tierra y serán presentados por las empresas 'obtentoras'. Una vez aprobado, se podrá cambiar totalmente el sistema productivo. 

"Se debe hacer una evaluación de las variedades  y que nos acerquemos un poco a lo que hacen los otros países. Por ejemplo, en Argentina el rendimiento de maíz alcanza las 10 a 12 toneladas por hectárea, mientras en Bolivia está entre los 3,5 a 4,5 toneladas por hectárea.

Pantoja dijo que es un proceso a mediano plazo porque se hace evaluación de dos campañas de eventos y se elige qué variedades en Bolivia van de acuerdo con los lineamientos o las condiciones de tierra, clima y otros. 

Pequeños productores piden ayuda

Isidoro Barrientos, dirigente de la Cámara de Pequeños Productores, destacó el decreto que permite los ensayos con semillas genéticamente modificadas, pero pidió un auxilio inmediato al sector porque los resultados de la biotecnología no serán para esta campaña, sino para 2021 o 2022. "Se deben hacer los ensayos, pero mientras, necesitamos reprogramación de créditos, las casas comerciales ya están presionando y la banca exigirá el pago desde junio", agregó.