Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) invirtieron en conjunto $us 1.274 millones de los fondos de pensiones en el Banco Fassil, intervenido el 26 de abril pasado por no tener el dinero en efectivo suficiente para devolver los recursos de sus ahorristas.

Según un reporte al 31 de diciembre de la Autoridad de Supervisión de Pensiones y Seguros (APS), la AFP Previsión BBVA invirtió en Fassil en depósitos a plazo fijo (DPF) en dólares y en bolivianos, así como en bonos bursátiles en moneda estadounidense; mientras que la AFP Futuro invirtió en esa entidad financiera en DPF en moneda nacional. 

En total se emplearon $us 1.274 millones de los aportes de los trabajadores para su jubilación para financiar el banco hoy intervenido, lo que representa el 5,36% de los $us 23.766 millones (valor nominal) que tienen en total las inversiones hechas por los fondos de pensiones.

Este medio pidió a la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) un pronunciamiento sobre este tema, pero no recibió respuesta hasta cerrar la edición.
Expertos del sector coincidieron en que los DPF y bonos de Fassil adquiridos por las AFP serán parte de los paquetes de cartera de créditos y depósitos (incluidos cajas de ahorro y cuentas corrientes) que se licitarán a otros bancos como parte de la intervención del cuarto banco más grande del sistema financiero nacional.

Estos DPF y bonos, además, tendrán como otros similares la preferencia de las entidades financieras que participarán de la compulsa. La razón es que una deuda (pasivo) de corto plazo, como una caja de ahorro, se debe pagar casi de manera inmediata; en tanto que una deuda de largo plazo, como un DPF, se debe pagar después de años.

Los depósitos a plazo fijo “deberían ser las captaciones más atractivas, porque suelen ser de mayor plazo”, afirmó Armando Álvarez, ex gerente general de la Bolsa Boliviana de Valores (BBV).

“Si las AFP hoy tienen un pasivo con Fassil, mañana ese pasivo estará en otro banco. No hay un riesgo para la AFP ni para la Gestora, porque se entiende que alguien más va a asumir eso. Eso debería pasar. Lo último que van a hacer es perder el dinero de la Gestora, porque todo el mundo la está observando” en este momento de transición, dijo un analista bursátil que prefirió mantener la reserva de su nombre.

La Ley de Servicios Financieros establece tres formas en las que los ahorristas (grupo en el que estarían incluidos los aportantes de los fondos de pensiones) podrán recuperar su dinero en un banco que pasa por una intervención. 

En principio, está el procedimiento de solución, en el que otras entidades financieras se harán cargo de un porcentaje igual de depósitos y créditos del banco. Luego está el proceso de liquidación con seguro de depósitos, en el que las devoluciones se hacen con apoyo del Fondo de Protección al Ahorrista. Finalmente, está la liquidación forzosa judicial, en la que se recurre al remate de in
muebles y otros bienes del banco para cubrir las obligaciones. 

Fassil “tenía un muy buen financiamiento de largo plazo, porque tenía mucho (invertido) con las AFP” y porque “probablemente pagaba a Futuro y Previsión BBVA una tasa de interés más alta por sus depósitos que otros bancos”, consideró el analista bursátil.

Riesgo siempre presente

“Cuando está ligado al sistema financiero, el fondo de pensiones siempre va a estar con riesgos. No importa si lo maneja el Estado o empresas privadas como las AFP”, afirmó Gustavo Rodríguez, director de la organización para la seguridad social, Flora Tristán.

“El reglamento de inversiones de los fondos de pensiones establece que todas estas inversiones se tienen que hacer con calificación de riesgo y todo lo demás, pero a pesar de eso estamos en una situación en la que se pone en riesgo alrededor de $us 1.200 millones. Hay que estar atento a si efectivamente se recuperan o no estos recursos”, dijo Rodríguez.

Hasta fines del año pasado, el 31% de la cartera de inversiones del Sistema Integral de Pensiones (SIP) estaba en deuda soberana, en tanto que el 30,92% se depositó en instrumentos con calificación de riesgo AAA (la más alta), el 11,8% tenía una nota AA1, el 8,19% un AA2 y el 3,24% un AA3.

Los DPF y bonos de Fassil invertidos en las AFP tienen calificación de riesgo A1, A2 y A3.

De acuerdo con un informe oficial, las inversiones del SIP a 2022 se concentraron en DPF (52%), seguidos de bonos del Tesoro General de la Nación (TGN) que incluyen los bonos de deuda soberana en el extranjero (23,78%) y las cuotas de participación en fondos de inversión cerrados (8,67%). 

Los bonos a largo plazo emitidos por empresas privadas representan el 4,55% y los cupones de bonos del TGN alcanzaron al 3,43%. El restante 7,58% está conformado por bonos bancarios bursátiles, bonos de participación, bonos municipales, valores de titularización, pagarés bursátiles y por los recursos de alta liquidez (1,44%).

Procesos

Álvarez indicó que la información sobre las fechas en las cuales se realizan las inversiones de las AFP en el Banco Fassil “no están disponible públicamente”, por lo que no es posible saber si esas operaciones continuaron cuando se supo que la calificación de riesgo de Fassil comenzó a bajar.

Para un fondo de pensiones que tiene $us 23.766 millones, “$us 1.200 millones no parece ser mucho, pero ese monto puede resolver la vida de los aportantes, que pueden sacar un beneficio de estos recursos”, sostuvo Rodríguez.

El cronograma de ASFI establece que el 12 de mayo próximo se conocerá a los bancos ganadores de la compulsa y que en esa misma fecha la reguladora informará a la población los resultados del proceso, así como la fecha en la que los ahorristas de Banco Fassil podrán sacar su dinero de otra entidad financiera.

Si no se logra licitar todos los paquetes de depósitos y cartera de créditos de Fassil, se pasará a las otras dos etapas previstas para la recuperación de los ahorros.

“De acuerdo a la ley, por mucho que el Fondo de Protección al Ahorrista esté sin dinero (...) y si no se logra recuperar el dinero, el Estado tiene que poner esa plata. Y ¿de dónde va a poner esa plata?, de nuestros impuestos. Igual nosotros somos los perjudicados”, consideró Rodríguez, quien confía en que los aportes para la jubilación invertidos en Fassil se recuperen en esta primera etapa.

Entretanto, los 4.500 trabajadores del banco intervenido, la mayoría de los cuales está en Santa Cruz, esperan la decisión que se tomará sobre su futuro.

Trabajadores del banco que pidieron no dar a conocer su nombre informaron que hasta el momento tuvieron dos reuniones con el interventor del banco, Carlos Colodro, y que continúan llegando cada día temprano a sus respectivas agencias para firmar libros de asistencia. “Querían que tomen vacaciones los que tenían pendientes”, se limitó a indicar uno de ellos, antes de mencionar que emitirán un pronunciamiento oficial en las próximas horas.