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Cargando papa
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El incremento de los precios de alimentos afecta a los pequeños comerciantes.

Más horas de trabajo para ganar menos: así está Juan desde que comenzaron las masivas protestas en Colombia hace dos semanas.

Los bloqueos, marchas, operativos policiales, retenes han golpeado duro el bolsillo de este pequeño comericante que tiene una tienda en el centro de Bogotá donde vende carne, huevos, frutas, verduras y otros productos de uso cotidiano.

Y asegura que, como él, son cientos los vendedores con los que se cruza en las madrugadas en los centros de abasto y que pasan por problemas similares.

Por eso, Juan solo pide una cosa: "Lleguen a un acuerdo".

La protesta

Las manifestaciones callejeras en Colombia tuvieron como detonante la propuesta de reforma tributaria señalada de favorecer a estratos privilegiados que el gobierno de Iván Duque tuvo que retirar en medio de la presión social.

Sin embargo, las protestas no pararon debido a que el país arrastraba otros problemas económicos y sociales que afectaban a diferentes sectores.

Además, las contundencia de las intervenciones policiales y la muerte de manifestantes avivaron aún más la mecha en diferentes puntos del país.

La magnitud de la movilización presiona al gobierno de Duque pero también, casi como víctima colateral, a algunos colectivos socioeconómicos medios y bajos que supuestamente defienden.

"Tengo que ir tempranito, todavía de noche a Corabastos (un centro de distribución de alimentos al por mayor de Bogotá) por medio bulto de papa cuando antes me llevaba tres", cuenta Juan.

Tienda de fruta
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Las frutas y verduras sufrieron aumentos de precio elevados.

El vendedor explica que los precios de productos como el huevo se han duplicado, la carne subió hasta el 50% de su valor regular y cada vez hay menos variedad y cantidad de productos en oferta.

"No nos alcanza para comprar y a nuestros vecis (vecinos compradores) tampoco. Entonces afecta nuestra economía", afirma.

La tasa de economía y comercio informal en Colombia es de las más altas de la región y alcanzó el 49% según el reporte del primer trimestre de 2021 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística".

Tenemos miedo

La capital de Colombia no es la única ciudad donde se presenta este problema.

Así lo relata a BBC Mundo Daniel, que tiene en la ciudad de Cúcuta un taxi que cada vez "rinde menos".

"No llega mucha gente al aeropuerto y esa era una de las rutas que más realizaba", cuenta el conductor.

Pero a la falta de movimiento económico y el encarecimiento de los precios, Daniel le suma el temor que tiene la gente ante los enfrentamientos.

"Los dueños de almacenes, tiendas de cazado, vendedores callejeros están asustados de que los alcance la violencia. El otro día hubo un enfrentamiento por la terminal de buses y la gente estaba muy asustada por sus cositas", señala.

Taxista cambia llanta
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El transporte público también se vio afectado.

El taxista señala que él saca su vehículo con miedo a que le llegue una pedrada, lo golpee un gas lacrimógeno o "le echen candela" y termine incinerado como sucedió en otras ciudades colombianas.

"Los perjudicados también somos los humildes al final. Entendemos a los universitarios, a los camioneros, a los indígenas que marchan. Apoyamos las causas del paro pacíficamente, sin desmanes. Estoy de acuerdo con eso, pero no con los saqueos de gente que se infiltra", afirma.

Y respecto al gobierno, Daniel opina que "la está embarrando" por no hacer las cosas bien y no resolver las demandas.

De acuerdo a organizaciones de derechos humanos y la Defensoría del Pueblo, los fallecidos durante el conflicto hasta este miércoles superaban la treintena.

Luchamos por ellos

El gobierno de Duque señaló que las pérdidas por el paro son millonarias y que son miles de negocios los que se han visto obligados a cerrar sus puertas temporal o definitivamente.

Además se señala que las protestas le dieron un severo golpe a la reactivación económica proyectada para 2021 debido al impacto de la pandemia y las cuarentenas del año pasado.

Camiones
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Los indígenas dijeron que permitirán el paso de medicinas y alimentos por los puntos de bloqueo.

Desde el oficialismo se maneja el argumento de que esta situación afecta al "ciudadano del común" que los manifestantes dicen defender.

Al respecto, el líder indígena Asdrúbal Plaza indica que ese argumento se repite desde hace 50 años cada vez que se produce una movilización que pone en entredicho a un gobierno.

"No es nada nuevo. Es una manipulación para que parezca que en Colombia nos enfrentamos 'pueblo contra pueblo'", indica a BBC Mundo.

Plaza enumeró algunas de las demandas de los movilizados para mostrar que el Paro Nacional busca que el país sea más justo y equitativo. "Luchamos por ellos".

"Rechazamos esa reforma tributaria porque iba a sacarle más plata a la gente de bajos recursos. Ahora se reclama un sistema de salud pública en el que no estés condenado a morir si no tienes dinero. Pedimos paz y basta de asesinatos", afirma.

Alimentos en camión
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El dirigente de los pueblos indígenas del suroeste colombiano añade que el gobierno le miente a la población cada vez que hace promesas y puso como ejemplo que de 52 compromisos alcanzados con su sector apenas se cumplieron cuatro en los casi tres años de mandato de Duque.

Por eso lo califica como un gobierno de talante cínico y que no actúa de buena fe. "Cuando quisimos implementar el corredor humanitario para que pasen alimentos, oxígeno y medicina en Cali, salieron civiles vestidos de blanco a darnos bala con apoyo de la policía como pasó el domingo", dice.

Plaza concluye señalando que cuando habla con la gente en las calles le dicen que están dispuestas a "hacer el sacrificio porque ya no se aguanta más esto".

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