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“Siempre voy con barbijo, llevo mi alcohol en gel y desinfecto los cubiertos antes de comer”. Así cuenta Jhosselin Gutiérrez su rutina cuando sale a comer fuera de su casa, en sintonía con los protocolos que exige la nueva realidad: cuidarse uno mismo y cuidar a los demás.

La pandemia obligó a cambiar hábitos en casa y a replicarlos en el exterior, además de extender las medidas de bioseguridad a los más diversos ámbitos. Desde que los restaurantes y pensiones de comida abrieron sus salas, una nueva dinámica se gestó, con el apoyo de iniciativas como “Semilla Capital. ¡Para crecer juntos!”, promovida por Embol Coca-Cola, Grupo Venado, Viva, Unagro, BMSC, Alicorp y Sofía.

Cabe recordar que la campaña “Semilla Capital. ¡Para crecer juntos!”, llevada a cabo por siete empresas, busca apoyar a 1.600 negocios de comida y tiendas de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba con la entrega de productos y facilidades de servicios. Pero el nuevo contexto requiere de la colaboración activa de todos. Por eso, los clientes también debieron adaptar sus comportamientos al momento de salir a comer.

Conciencia

En la ciudad de La Paz, por ejemplo, los protocolos de bioseguridad para restaurantes tuvieron en cuenta un capítulo especial enfocado en los clientes. “Apelamos a la conciencia de los propietarios de negocios y también a la de los ciudadanos para el estricto cumplimiento de los protocolos. Cuidarnos está en nuestras manos”, explica Sergio Siles, Secretario Municipal de Desarrollo Económico de la Alcaldía paceña.

En el restaurante Manq’a, socio estratégico de Semilla Capital en la capacitación en bioseguridad, se establecieron una serie de pautas para que los comensales tengan en cuenta: usar barbijo, lavarse las manos, evitar transitar por el local de forma innecesaria, priorizar la asistencia con reserva previa y elegir medios electrónicos de pago, entre otras.

“Es importante que el cliente tome conciencia de que tiene mucha responsabilidad para cerrar este círculo de bioseguridad y así cuidar su salud”, señala Luz Bustillos, coordinadora de negocios de Manq’a.

Desde la Cámara Gastronómica de Santa Cruz, consideran que la bioseguridad es una tarea compartida entre propietarios de restaurantes y clientes. “Las medidas de bioseguridad se deben mantener para siempre y los negocios gastronómicos deben seguir haciendo el esfuerzo. El comensal, por su parte, debe mantenerse en su mesa con todas las normas”, apunta Fernando Medina, titular de la entidad.

Guía del buen comensal

Diferentes expertos gastronómicos elaboraron una guía del buen comensal que incluye las medidas que una persona debe tener en cuenta cuando sale a comer:

Llegar al local con barbijo puesto, y en lo posible tener uno adicional para utilizar después de haber consumido alimentos. Lavarse las manos o usar desinfectante antes de comer.

Reservar con antelación antes de acudir al local e indicar cuántas personas compartirán la mesa. Respetar los tiempos de limpieza y desinfección de cada mesa antes de sentarse.

Evitar dejar bolsos o carteras en el suelo, además de restringir la circulación por el local a lo estrictamente necesario. 

Priorizar el uso de medios de pago electrónicos. Exigir al local que las medidas de bioseguridad que le correspondan se respeten en todo momento.