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Una de las principales desventajas de las criptomonedas, para una gran parte de los usuarios de estos activos digitales, es que tanto su emisión (minería) como su circulación no tienen ningún control por parte de un gobierno o banco central. Al menos esa es la realidad que se vive en Bolivia.

Las criptomonedas no están emitidas por ninguna autoridad monetaria, así que no siguen ninguna regulación ni basan su valor en activos o reservas en los bancos.

La falta de un marco institucional es lo que ha llevado al Banco Central de Bolivia (BCB), apoyado en el artículo 328 de la Carta Magna, a regular el sistema de pagos.

En este contexto, el BCB, a objeto de evitar riesgos y fraudes a la población en general, determinó a través de la Resolución de Directorio 144/2020, prohibir a las entidades financieras el uso, comercialización y negociación de criptoactivos en el sistema de pagos nacional al no constituirse en monedas de curso legal en el país.

Asimismo, la norma prohíbe la vinculación de criptoactivos con instrumentos electrónicos de pago y su uso en canales de pago autorizados.

“El BCB, en el marco de sus atribuciones, establece el uso de la moneda nacional, protegiendo al público de riesgos y estafas a las que podría estar expuesto con el uso de los criptoactivos”, indican desde el ente emisor.

En cuanto a las sanciones el BCB, precisa que de acuerdo a la Ley 393 de Servicios Financieros, artículo 8, parágrafo III, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), debe emitir reglamentación específica y supervisar el cumplimiento de la normativa emitida por el BCB en el ámbito del sistema de pagos.

Por tanto, es la ASFI la que establece el régimen sancionatorio para las entidades financieras.

¿Qué hacer?

El tema de las criptomonedas es controversial en Bolivia. El BCB ha prohibido su uso, pues considera ilegal este tipo de transacciones con monedas digitales. ¿Cómo puede afectar esto a la economía? Se pregunta César Salamanca, CEO de Digital Gen, empresa de desarrollo de estrategias digitales en comunicación y marketing, para luego hacer notar que el uso de las criptomonedas está en aumento, en mercados como Chile, Brasil, Argentina, Perú o Colombia, donde existe una regulación.

 La prohibición de estas monedas repercute en los emprendedores, en aquellos que están a la vanguardia digital, en las startups que reconocen las divisas digitales como activos válidos, según su lectura.

La economía tiene que entrar a este nuevo sistema de avance digital, si el Gobierno no se da cuento de esto con seguridad vamos a tener problemas a futuro. Se debe cambiar la percepción y tomar en cuenta que el actual sistema financiero va quedando obsoleto”, indicó Salamanca.

Para el especialista, el problema se trata de un tema de regulación en donde el Estado, al que le preocupa la parte fiscal, debe proponer diferentes normas que no tengan una postura cerrada.

Mientras que, las empresas que operan en criptomonedas se deben acomodar a esas regulaciones específicas.

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