Escucha esta nota aquí


En su último informe el Banco Mundial (BM) anticipó que Bolivia tendrá un crecimiento moderado durante las gestiones 2022 y 2023. Las proyecciones son más pesimistas para el resto de la región, el organismo prevé que América Latina y el Caribe registre una tasa de solo el 2,6%.

Este fenómeno es global, asegura la organización en un comunicado que sostiene que, “tras el fuerte repunte registrado en 2021, la economía mundial está entrando en una pronunciada desaceleración en medio de las nuevas amenazas derivadas de las variantes del Covid‑19 y el aumento de la inflación, la deuda y la desigualdad de ingresos, lo que podría poner en peligro la recuperación de las economías emergentes y en desarrollo”.

En el caso de América Latina y el Caribe durante la gestión 2021 logró una recuperación estimada del 6,7% impulsado por condiciones externas favorables y diversos acontecimientos relacionados con la pandemia.

El BM asegura que el proceso de recuperación hacia los niveles del Producto Interno Bruto (PIB) anteriores a la pandemia será desigual en la región y prolongado en algunos países. 

Por ejemplo, se proyecta que para este año la economía de Brasil se desacelerará hasta llegar al 1,4 % por factores como la limitada confianza de los inversionistas, la erosión del poder adquisitivo derivada de la alta inflación, el endurecimiento de la política macroeconómica, la desaceleración de la demanda de China y la caída de los precios del hierro. 

No obstante, se espera que el gigante sudamericano repunta al 2,7 % en 2023.

Las proyecciones indican que en Argentina el crecimiento se desacelerará al 2,6% en 2022 a medida que el consumo privado se atenúe como consecuencia de la reducción del estímulo fiscal y la inversión disminuya, aunque el continuo impacto del fuerte crecimiento de 2021 dio lugar a una mejora del pronóstico para 2022.

Los fuertes rebotes cíclicos observados en Chile, Colombia y Perú en 2021 se debilitarán en 2022 y nuevamente en 2023.

Caso boliviano

Sobre Bolivia, el organismo anticipa que para este año el crecimiento será de un 3,5% mientras que, para 2023 proyectó un 2,7%.

Tres especialistas indicaron que para lograr un mayor crecimiento, el Gobierno deberá revisar su actual política económica.

El especialista en finanzas, Jaime Dunn, explicó que la receta aplicada en 2021 no podrá repetirse. Explicó que, ante una inflación global, muchas economías subieron las tasas de interés para evitar que la excesiva liquidez inyectada en la anterior gestión genere una espiral inflacionaria más alta.

El economista, Napoleón Pacheco sostuvo que la única vía para revertir estos pronósticos es abrir las exportaciones, que, según él, se mantienen controladas por factores políticos, en especial las ligadas a la agroindustria.

Y en criterio del especialista, Germán Molina, las tasas de interés en Estados Unidos subirán para atenuar la inflación que llegó al 6%, generada por la inyección económica que realizó en 2021. 

Esto hará más caro el dinero y los precios de las materias primas bajarán. Aseguró también que, mientras siga el rebrote de la pandemia la situación no cambiará y “Bolivia no tiene control”.

Por eso, apuntó que el sector público y privado deberán ajustarse y eso se traducirá en una menor generación de empleos.

Para este año, el Gobierno aseguró que el país tendrá una tasa de crecimiento del 5,1% y una inflación del 3,4%. Además, programó una inversión pública de $us 5.015 millones.

Comentarios