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CAF advierte que la informalidad es una “amenaza silenciosa” para el desarrollo en la región

Miércoles, 22 de abril de 2026 a las 13:19
Sergio Díaz Granados, presidente de la CAF/Emilio Ramírez

“La informalidad es una amenaza silenciosa”, enfatizó Díaz Granados, cuando explicó que millones de trabajadores permanecen al margen de sistemas de protección social, sin acceso a salud, seguridad laboral ni mecanismos de ahorro a largo plazo. Esta condición, sostuvo, debilita la capacidad de las economías para crecer de manera sostenida y equitativa.

La informalidad laboral es uno de los obstáculos estructurales para el desarrollo de América Latina. Así lo advirtió el presidente de CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz Granados, en la presentación del reporte “Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante”, organizada junto al Tecnológico de Monterrey.

“La informalidad es una amenaza silenciosa”, enfatizó Díaz Granados, cuando explicó que millones de trabajadores permanecen al margen de sistemas de protección social, sin acceso a salud, seguridad laboral ni mecanismos de ahorro a largo plazo. Esta condición, sostuvo, debilita la capacidad de las economías para crecer de manera sostenida y equitativa.

En ese contexto, Hugo Garza, vicepresidente del Grupo Educativo del Tecnológico de Monterrey, hizo notar que los porcentajes de informalidad son muy elevados en la región, incluso del 80%.

El informe sitúa la informalidad como parte del desafío productivo regional. Según el titular de CAF, la baja productividad y la informalidad están estrechamente vinculadas, formando un círculo vicioso que impide a los países avanzar hacia mayores niveles de desarrollo. “Sin formalidad es muy difícil construir sistemas de protección social que sostengan a la población en el tiempo”, remarcó.

En la misma línea, Garza subrayó que el alto nivel de informalidad en la región tiene efectos directos sobre la calidad de vida de los trabajadores. Advirtió que esta condición “impide el acceso a servicios de salud y a seguros de largo plazo”, lo que profundiza las brechas sociales y limita las oportunidades de desarrollo individual.

Díaz Granados también alertó que este fenómeno se agrava en un contexto de bajo crecimiento económico. Mientras América Latina registraba tasas cercanas al 5% entre 1950 y 1970, hoy el promedio apenas ronda el 2%, lo que reduce las posibilidades de disminuir la pobreza y cerrar brechas estructurales.

A este escenario se suman otros factores críticos como la falta de infraestructura, la persistente desigualdad y los problemas de seguridad. No obstante, el presidente de CAF subrayó que el mayor riesgo para la región no es únicamente económico.

“El principal déficit que enfrenta América Latina no es el fiscal, es el de esperanza”, afirmó, al referirse a la creciente desconfianza de la población —especialmente de los jóvenes— en las oportunidades de progreso.

El reporte también advierte sobre una paradoja compleja: altos niveles de informalidad conviven con un proceso de envejecimiento poblacional y dificultades para generar empleo de calidad. Este escenario podría profundizar tensiones sociales si no se implementan políticas públicas orientadas a elevar la productividad y formalizar la economía.

En paralelo, ambos expositores coincidieron en que América Latina enfrenta grandes oportunidades en medio de las transiciones globales, como la digitalización, la transición energética y la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, alertaron que la región aún no está suficientemente preparada para capitalizar estos cambios.

El informe propone retomar el debate sobre productividad como eje central del desarrollo, junto con políticas que impulsen la integración regional, la inversión en infraestructura y la formalización del empleo.

Eso sí, este informe plantea las potencialidades de la región vinculadas con la innovación y la integración en un contexto “geopolítico especial”, apuntó Garza.

En el caso de Bolivia, el desafío es aún más evidente: la informalidad laboral se acerca al 80%, uno de los niveles más altos de la región, lo que refuerza la urgencia de avanzar en reformas estructurales que amplíen la base productiva y garanticen mayor protección social.

EL DEBER estuvo presente en la presentación de este informe en Monterrey como media partner de CAF.

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