A un mes de la entrada en vigencia del régimen de tipo de cambio flexible en Bolivia, el economista Rubén Arias afirmó que el nuevo sistema permitió transparentar el verdadero valor del dólar, aunque advirtió que no solucionó el problema estructural de la economía: la escasez de divisas. En su criterio, la rápida escalada de la cotización oficial evidencia que la demanda sigue superando ampliamente a la oferta.
El nuevo esquema cambiario comenzó a aplicarse el 29 de junio y, según Arias, al 26 de julio el tipo de cambio había alcanzado los Bs 11,37 por dólar, reflejando que el mercado empezó a descubrir el equilibrio entre la oferta y la demanda de la divisa estadounidense.
"El nuevo sistema de tipo de cambio flexible no ha solucionado el problema de fondo; simplemente lo ha hecho visible", afirmó el economista.
Arias explicó que uno de los principales beneficios del nuevo régimen es haber eliminado la distorsión generada por mantener durante años un tipo de cambio oficial que, a su juicio, ya no representaba la realidad económica.
Recordó que coexistían diversas cotizaciones del dólar —oficial, paralelo, financiero e informal— y que ahora el precio oficial refleja en mayor medida las condiciones del mercado.
Desde su perspectiva, el cambio mejora la transparencia, reduce distorsiones y permite una asignación más eficiente de las divisas. Sin embargo, sostuvo que el primer mes también dejó señales de alerta.
El economista indicó que el incremento del dólar confirma que Bolivia enfrenta un problema estructural de insuficiencia de divisas y señaló que la situación persistirá mientras el país no incremente de manera sostenida sus ingresos por exportaciones, inversión extranjera, turismo, remesas y financiamiento externo.
Asimismo, consideró que la confianza de la población todavía no se ha recuperado debido a que el Gobierno no ha mostrado señales claras de reducción del déficit fiscal ni ha normalizado las operaciones en dólares dentro del sistema financiero, como depósitos, retiros y créditos en esa moneda.
Las causas del aumento
Arias identificó varios factores que explican la rápida subida del tipo de cambio. El primero es la demanda acumulada durante los años en que el acceso al dólar oficial estuvo restringido. El segundo es la incertidumbre generada por el cambio de régimen cambiario, que llevó a empresas y familias a refugiarse en la moneda estadounidense.
También mencionó la insuficiente oferta de divisas, atribuida a la caída de las exportaciones de gas, los efectos de los bloqueos que paralizaron el país durante casi dos meses, las dificultades que enfrenta el sector agroexportador por la falta de diésel, el bajo ingreso de inversión extranjera y el crecimiento del déficit fiscal.
A estos factores sumó el componente de expectativas, al señalar que cuando la población observa que el dólar sube de forma sostenida, aumenta la demanda como mecanismo de protección del ahorro.
Impacto en la economía familiar
El economista sostuvo que el principal efecto para la población será un incremento gradual del costo de vida, debido a que numerosos bienes consumidos en Bolivia dependen de insumos importados o son adquiridos directamente en el exterior.
Entre ellos mencionó alimentos, medicamentos, equipos electrónicos, vehículos, maquinaria, repuestos, materiales de construcción y fertilizantes, cuyos precios ya comenzaron a ajustarse al nuevo tipo de cambio.
Asimismo, advirtió que las personas y empresas con deudas en dólares enfrentarán cuotas más elevadas mientras sus ingresos continúan denominados en bolivianos, situación que podría incrementar el riesgo de mora en el sistema financiero.
Según Arias, durante la primera semana de aplicación del nuevo régimen el boliviano perdió más del 40% de su poder adquisitivo frente al dólar, lo que termina trasladándose a mayores niveles de inflación y a una reducción del poder de compra de salarios e ingresos.
Recuperar la confianza
El economista alertó que, si las condiciones actuales se mantienen, no pueden descartarse nuevos episodios de volatilidad cambiaria debido a que todavía existe una demanda reprimida de dólares y el sistema financiero aún no ha recuperado la normalidad en las operaciones con moneda extranjera.
Finalmente, sostuvo que la estabilidad del nuevo régimen dependerá menos del mecanismo utilizado para fijar el tipo de cambio y más de la capacidad del Gobierno para restablecer el equilibrio macroeconómico, atraer inversión privada, fortalecer el ingreso de divisas y generar nuevas fuentes sostenibles de dólares para la economía.
"El mercado ha dado su primer veredicto", concluyó Arias, al señalar que transparentar la realidad cambiaria constituye un avance, pero que la recuperación de la confianza requerirá cambios estructurales que vayan más allá del nuevo sistema de fijación del tipo de cambio.